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Diabéticos en Venezuela viven triple crisis 

Se agregan a su enfermedad crónica la pandemia mundial y problemas políticos y económicos del país. 

Mientras que el mundo enfrenta una pandemia que ha tocado cada rincón, hay países que tenían problemas más severos desde mucho antes del confinamiento.

Venezuela se ha enfrentado a una crisis política y económica que ha llevado a muchos a refugiarse en otros países. Con todo, las enfermedades comunes, como la diabetes, siguen haciendo estragos en una población cargada de riesgos.

De no ser detectada y controlada a tiempo, la diabetes es una enfermedad silenciosa y progresiva que también puede ocasionar la muerte.

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en América Latina y el Caribe cerca de 41 millones de adultos padecen la enfermedad. La mitad desconoce su situación y las complicaciones que presentaría a largo plazo.

“A mí me diagnosticaron diabetes a los 55 años. Podría decir que fue un diagnóstico a tiempo porque he mantenido mi control y he podido vivir con normalidad por 20 años más”, dijo Margarita Marrero, originaria de Los Teques, Venezuela.

“Con el paso de los años he cambiado el tratamiento, porque también padezco hipertensión y tomo para el colesterol, entonces debo llevar muy bien el control”.

El control de la diabetes requiere de varios medicamentos. A veces los venezolanos no tienen acceso a estos. (Mykenzie Johnson/Unsplash)

La diabetes es una enfermedad metabólica crónica caracterizada por altos niveles de glucosa en la sangre. Existen dos variantes: la primera, conocida como diabetes tipo 1, se produce porque el páncreas deja de producir la insulina que regula el azúcar en la sangre. Hay que administrar la insulina de forma diaria una o varias veces al día.

La diabetes tipo 2 se caracteriza por la reducción en la capacidad de producir insulina, o una resistencia del cuerpo a esta.

En Venezuela, la situación del país complica la lucha contra la diabetes.

“Para mí, los últimos años ha sido difícil llevar al pie de la letra el tratamiento”, dijo Marrero.

“Nunca lo he dejado de tomar, pero por la situación política y económica del país es que a veces no se consiguen los medicamentos o tengo que cambiar de fórmula. Ha habido ocasiones que mis hijos me los mandan del extranjero”.

Uno de los riesgos que corren las personas con diabetes es la propensión a desarrollar enfermedades cardiovasculares como infartos cardíacos o accidentes cerebrovasculares. De ahí la importancia de detectar el mal a tiempo y controlarlo con medicamento.

“Son muchos los riesgos si no se está controlado, porque los pacientes también son proclives a perder la vista, a las amputaciones de un pie o una pierna, debido al daño de los nervios y los vasos sanguíneos, que sufran insuficiencia renal, entre otros factores”, dijo Yojan Martínez, médico cirujano en Venezuela.

La pandemia solo ha significado un doble golpe para las personas con enfermedades crónicas como la diabetes. (Sam Moqadam/Unsplash)

Debido a todos esos riesgos, Marrero ingiere religiosamente seis tabletas diarias, una para el control de la diabetes, tres para la hipertensión, una quinta tableta para el colesterol, y por último, una aspirina de 100 mg como antiagregante plaquetario.

“Ya estoy grande, pero quiero vivir con dignidad, sin malestares que puedo evitar”, dijo la venezolana.

“Mi dieta no es estricta, pero sí es lo más sana que puedo. Soy una mujer mayor que se cuida; no abuso de lo dulce porque sé que eso va contra mi salud. Ahora con la pandemia he pasado grandes periodos en aislamiento y trato de entender que es por mi bien”.

Entre las recomendaciones que brindó el Dr. Martínez, especialista en el tema, se encuentran evitar los comportamientos de riesgo como dietas ricas en grasas, pero poco saludables; el consumo de bebidas embriagantes, el consumo de tabaco y el sedentarismo.

Mientras tanto, la situación en algunos países implica mayores riesgos para estas enfermedades crónicas, situaciones que están fuera de las manos de los pacientes.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)