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Alejandra Inclán: la labor de crear arte con la escritura

La mexicana explica el proceso de construir o, en su caso, deconstruir ideas y herramientas de la redacción. 

Para mejorar en el desempeño, un escritor debe practicar diario el arte de escribir, además de leer mucho.

Para Alejandra Inclán, la autora mexicana de las novelas ‘La pieza que me faltaba’ y ‘No era quien me dijeron ser’, escribir significa un aprendizaje constante de lo que hacen sus colegas, por lo que siempre busca mantenerse informada de los referentes literarios.

“Las personas aprendemos de lo que hacen los demás; por lo tanto, la manera de llegar y perfeccionar el uso del lenguaje y, posteriormente escribir, es leer lo que están haciendo los grandes, sin olvidar que no porque un libro tenga éxito sea porque detrás hay un gran escritor”, dijo la escritora.

Ella opina que todo escritor debe ser un lector–escritor, pues de esta forma comprende y siente interés por los temas que va a desarrollar. Ver el ejemplo de otros autores permite reafirmar el propio pensamiento.

Además, es preciso contar con las bases teóricas de construcción literaria para dar estructura a un diálogo y una idea concentrada en un párrafo, y para hacer uso de la sintaxis para deconstruirla si se desea, dice la autora.

Escribir representa un desafío que implica una inmersión al mundo de la literatura. Se debe retar y cuestionar a otros para así sacar conclusiones únicas que solo pueden ser procesadas por la mente creativa del potencial escritor. Nadie piensa igual dos veces, dice esta escritora mexicana.

Grandes escritores dicen que la felicidad se halla en la lectura más que en el oficio de escribir; algunos dicen que es posible vivir más de una vida mediante la lectura constante.

La novela ‘La pieza que me faltaba’, de Alejandra Inclán, aborda el tema de género y la influencia de la sociedad. (Christian Valera Rebolledo/Café Words)

“Mucha gente cree y dice, ‘es que si leo, voy y después escribo, voy a imitar a otros’ y no, no es así. Se trata de que uno aprenda lo que hacen otros y así crear nuestro propio estilo”, dijo Inclán, quien es licenciada en comunicación por la Universidad Veracruzana.

“Es como la persona que quiere hacer cine, pero no quiere ver ni películas comerciales, algo incongruente. Si bien todos sabemos escribir no significa que lo podamos hacer de forma literaria, que sepamos estructurar un libro”.

El hombre podría llevar una vida sin pensar, pero el pensamiento siempre está presente; es la esencia de la conciencia humana. El poder de la palabra es fuerte, pero así como se desea ser consumido, también hay que ofrecerle respeto a aquellos que empezaron antes, darles oportunidad a los que empiezan y crear una red de apoyo para que la magia de la lectoescritura no muera, opina Inclán.

Alejandra Inclán incursionó primero en la poesía, antes de lanzar su primer título, ‘No era quien me dijeron ser’. (Christian Valera Rebolledo/Café Words)

“Recordemos que hasta el escritor más versado tiene que pasar por un proceso de corrección, un proceso editorial, porque él en su parte creativa no llega a ver cuestiones de ortografía y gramática. Por eso también es importante leer antes de escribir”, dijo la poeta y novelista.

Como lo reconoce Alejandra Inclán, la labor intelectual del escritor requiere de palabras. Parece simple, pero en cuanto al terreno lingüístico, el pensamiento puede estar empobrecido si se repite lo mismo una y otra vez, sin variaciones, sin contrastes, sin emoción.

La lectura enseña que, al tener estos conocimientos, las personas se hacen de un grado de independencia mental, pues tienen a su favor el poder de la decisión y la expresión, dice la escritora mexicana.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)