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El negocio es cosa de familia en México   

No solo las grandes compañías tienen esta práctica, sino muchas pequeñas que son muy exitosas. 

Los negocios familiares representan un aspecto del México tradicionalista que todavía perdura.

Estos negocios, año tras año, pasan de generación en generación. Son muy conocidas las empresas de las familias Slim, con Grupo Carso; Servitje, con Grupo Bimbo; y Azcárraga, con Grupo Televisa, todas muy comentadas en el panorama nacional e internacional.

Lo que es menos sabido es que también existen muchos casos de éxito a escala menor.

Un caso es la empresa de la familia Álvarez, encabezada hoy por Genaro de Jesús, quien, con su habilidad para las máquinas y herramientas, así como con el apoyo de sus hermanos, logró hacerse cargo del taller mecánico industrial montado por su padre. Hasta ahora, han laborado aquí tres generaciones.

“Nos dedicamos a la fabricación y reconstrucción de maquinaria pesada, como excavadoras, trascabos, cargadores frontales, cisternas, motoconformadoras, así como equipos de trituración, como quebradoras de cono y quijada”, dijo el actual patriarca de 55 años.

La familia va pasando el negocio de generación en generación, acumulando conocimiento y contactos. (Christian Valera Rebolledo/Café Words)

La historia del taller Álvarez Hermanos inició el 2 de abril de 1979; cansado de la rutina, don José Álvarez Rojas, padre de Genaro de Jesús, renunció a su trabajo y decidió emprender con su propio negocio, echando mano del conocimiento adquirido en sus antiguos empleos.

“Sin duda, mi papá fue un emprendedor y visionario a la vez”, dijo el especialista en mecánica. “Él me enseñó a mí, y yo me especialicé con los estudios correspondientes para poder dar continuidad al esfuerzo de mi padre. Hasta ahora llevamos trabajando 41 largos años, de mucho esfuerzo y dedicación”.

En cuatro décadas, la familia Álvarez ha debido solventar y sobreponerse a distintas crisis económicas que todo el país sufrió, como la de 1982, durante la presidencia de Miguel de La Madrid, y la de 1995, con la presidencia de Ernesto Zedillo.

Genaro de Jesús Álvarez, izquierda, ahora toma las riendas que su padre, don José Álvarez Rojas, derecha, le ha entregado. (Christian Valera Rebolledo/Café Words)

“No es fácil sobrevivir por tanto tiempo”, dijo Genaro Álvarez. “Se requiere de mucho esfuerzo y dedicación; de estar actualizado y modernizarse de acuerdo a los cambios y exigencias del cliente; contar con maquinaria y equipo de punta; además de estar actualizado con las últimas técnicas. Aquí es renovarse o morir”.

El concepto de empresa familiar es una de las principales figuras en la estructura económica de México, tanto que de acuerdo con diversos estudios su representación oscila entre el 70 y 90 por ciento del total de unidades de negocio existentes en el país.

Como en cualquier empresa familiar, lo ideal es que esta se mantenga en todo momento en manos de las nuevas generaciones, justo la transición que ahora el taller Álvarez Hermanos vive.

El padre de Genaro, don Álvarez Rojas, ahora de 79 años, no está preocupado con el cambio.

“He puesto toda mi vida en este negocio y mantenerlo no ha sido sencillo. Afortunadamente mis tres hijos se han encargado de llevarlo a flote”, dijo.

“Yo hace unos años que me retiré, pero no dejo de venir a verlos, y ayudo en lo que puedo. Estoy muy orgulloso de lo que hemos logrado”.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)