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Tabaré Alonso: de Uruguay a Alaska en bicicleta

El uruguayo cuenta su historia, que incluye unos encuentros con personas amorosas y otros con el crimen organizado. 

Riesgos siempre hay, pero a veces gana la emoción de poder visitar lugares que siempre parecían muy lejanos.

Así es la historia de Tabaré Alonso, quien puede definirse como una persona de alma libre. Hace cuatro años, este uruguayo decidió dejar todo atrás y emprender su viaje en bicicleta rumbo a Alaska. Tras cruzar 15 países, hoy se encuentra en la Ciudad de México y con el ánimo de seguir adelante.

“Pensé, tengo un anhelo, pero no lo puedo cumplir porque tengo limitantes que es el dinero; que no conozco de turismo; que no conozco los climas; no conozco la inseguridad”, dijo Alonso, de 33 años.

“Pero se trata de no rendirte, y la bicicleta te da la fortaleza de decir ‘Yo sí puedo, soy capaz'”.

Alonso visitó Panamá, donde dejó mostrar la bandera de su patria. Nunca está lejos de su bicicleta, a la cual ha bautizado con el nombre ‘América’. (Cortesía Tabaré Alonso)

Su modo de transporte le ayudó a estar en contacto con la gente y a ver lugares no tan fáciles de acceder.

“Podría haber sido en avión, en carro, pero en bicicleta es el aprendizaje, el contacto real con las personas, porque vas casi caminando, te puedes meter a cualquier pueblo en cualquier lugar y no dependes de absolutamente nada”.

Cada país de la región ofrece una aventura distinta.

Primero llegó a Argentina y después a Bolivia. En Perú escaló en la Cordillera de Los Andes.

En Brasil robaron su bicicleta, pero la recuperó. En Venezuela se sintió abrazado, por lo que pasó seis meses ahí.

Sumó a Colombia, Panamá y Costa Rica en el itinerario. En Nicaragua cruzó el pulmón de Centroamérica, la selva. Rodó también por Honduras, El Salvador, Guatemala y Belice.

En total, fueron más de 30 mil kilómetros, y todo está documentado en su libro ‘Un viaje por América en bicicleta’.

Tabaré Alonso tuvo la oportunidad de conocer a mucha gente de todos los países de las Américas. Pasó seis meses en Venezuela. (Cortesía Tabaré Alonso/@tabarealonso)

“En mi pueblito no imaginé nunca que llegara un hombre barbudo [yo] y lo invitara a pasar a mi casa, que con solo dos minutos de conocerte te inviten a celebrar la Navidad”, dijo Alonso.

“Yo creo que hasta ahora todo ha sido posible por el gran amor que hay en Latinoamérica; por eso, mi bicicleta se llama ‘América’. Todo este aprendizaje es gracias a las personas que me encuentro en el día a día”.

Paisajes de ensueño y sitios inimaginables contrastan con los riesgos que un viaje tan largo en bicicleta representa, como lo son los robos, las enfermedades y el estar cara a cara con la delincuencia organizada, tal y como le sucedió en la frontera entre Guerrero y Michoacán, México.

“Mucha gente me recomendó antes de llegar a tierra caliente, ‘no digas que estás haciendo una travesía, que estás documentando, escribiendo. Di que lo estás haciendo por la Virgen de Guadalupe y ellos te van a apoyar'”, dijo Alonso.

“Cuando los comencé a encontrar les dije, ‘esto es un viaje por la Virgen de Guadalupe’, y, al contrario, me dieron 50 pesos y me dijeron, ‘sigue, sigue’. Fue toda una carretera de 200 kilómetros con un paisaje hermosísimo, pero que estaba cortada por todos estos grupos, y ellos mismos me apoyaron”.

Alonso posa con su bicicleta en el Zócalo de la Ciudad de México. (Cortesía Tabaré Alonso/@tabarealonso)

Alonso dice haber recibido mucho amor en varios sitios de América Latina, en especial en la Ciudad de México, a donde llegó de noche al Parque Salesiano, de la alcaldía Miguel Hidalgo. Inmediatamente fue adoptado por una mujer policía. Además, la gente lo ayuda al comprar las artesanías que él vende.

“Llegué solo y el primer día duermo en el parque y resulta que una policía que cuidaba el parque me recibió como si fuera su hijo”, dice. “Me dio unos cartones para que durmiera; después me llevó café. Además, la comunidad ciclista de aquí me ha apoyado comprando artesanías. Ha sido tanto el amor que yo solo pensaba estar dos días y llevo dos semanas”.

Hasta ahora suman 4 años de travesía y 15 países visitados; sin embargo, las experiencias han valido la pena. Según sus propios cálculos, Alonso espera llegar a Alaska en unos dos años más. Antes, recorrerá algunos otros estados de México para posteriormente cruzar a Estados Unidos y Canadá.

Alonso conoció las alturas de los Andes en Bolivia. (Cortesía Tabaré Alonso/@tabarealonso)

“Quiero continuar hacia Querétaro, Guanajuato, Jalisco, Aguascalientes, San Luis Potosí, Tamaulipas, entre otros”, dijo. “De ahí a Estados Unidos, que va a ser un año lo que me voy a tardar porque quiero hacer la ruta 66, y después unos meses más para Canadá y Alaska. Así que en teoría en dos años estaré finalizando el proyecto, que se retrasó por el tema de la pandemia”.

Además de su compañera inseparable, su bicicleta llamada ‘América’, Alonso viaja acompañado de una cobija, una casa de campaña y una olla para guisar su comida.

Alienta a todos los que se topen con su historia a seguir sus sueños y no dejar que la monotonía les robe la inquietud por conocer nuevos lugares.

“Lo principal es escucharse”, dice. “Todos tenemos sueños y proyectos, pero cuando sintamos ese cosquilleo en los pies es que es el momento, aunque no estés listo y no tengas el dinero, aunque ni siquiera tengas el apoyo de tu familia ni de tus mejores amigos. Si es verdaderamente tu sueño, ve contra todo y contra todos”.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)