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Golpe fiscal: el plan de infraestructura de Biden incrementa impuestos a las corporaciones

La tasa del impuesto corporativo aumentaría del 21 al 28 por ciento, lo que revertiría la reducción adoptada durante la era Trump.

Grandes incrementos de impuestos para grandes empresas: esta propuesta está en el corazón del plan tributario Made in America, el ambicioso programa de infraestructura de 2 billones de dólares que el presidente de los Estados Unidos, Joseph R. Biden Jr., dio a conocer el 31 de marzo en Pittsburgh, Pensilvania.

El proyecto masivo aborda preocupaciones como la banda ancha, las energías renovables, el transporte, la vivienda y el crecimiento del empleo, entre otras.

“Hoy, propongo para el país un plan que recompense el trabajo, no solo la riqueza. [El plan] construye una economía justa que brinda a todos la oportunidad de salir adelante. … No es un plan que se ande por las orillas. Es una de esas inversiones que se da una vez para cada generación en los Estados Unidos,” dijo Biden en su discurso.

Según su plan, la tasa de impuestos corporativos aumentaría del 21 al 28 por ciento, con lo cual se echaría atrás la fuerte reducción que el expresidente Donald J. Trump y el Congreso, entonces con mayoría republicana, adoptaron en 2017.

Los líderes republicanos anunciaron su oposición al plan de Biden el 16 de marzo, cuando el líder de la minoría del Senado, Mitch McConnell (Republicano por Kentucky), dijo durante una conferencia de prensa: “No creo que en nuestro grupo haya entusiasmo alguno por un incremento de impuestos”.

El representante Sam Graves (Republicano por Missouri), quien es el miembro de mayor rango en el Comité de Transporte e Infraestructura de la Cámara de Representantes, dijo que las iniciativas deberían ser “medidas más específicas, en lugar de estar agrupadas en un paquete masivo que arroje a los contribuyentes debajo del autobús con los mayores incrementos de impuestos que hemos visto en décadas”.

El plan del presidente también impone un impuesto mínimo global del 21 por ciento y actualiza el código tributario para evitar que las empresas se fusionen con compañías extranjeras y muevan su sede fuera del país para evitar pagar impuestos en Estados Unidos. El plan también aumentaría las auditorías corporativas por parte del IRS, la oficina tributaria de Estados Unidos.

El líder de la minoría del Senado, Mitch McConnell, expresó la oposición republicana al incremento de impuestos corporativos en el plan de infraestructura del presidente Joe Biden. (Chip Somodevilla/Getty Images)

Entre otros puntos de infraestructura descritos en el plan Biden están las actualizaciones de 20 mil millas de carreteras y calles, la reparación de los 10 puentes más importantes en el país , la reparación de otros puentes y el reemplazo de “miles de autobuses y vagones de ferrocarril, la reparación de cientos de estaciones, la renovación de aeropuertos y la expansión [de las redes] de tránsito y ferrocarril a nuevas comunidades”.

La Autoridad Federal de Tránsito establece que el plan destina $30.5 mil millones para apoyar los sistemas de transporte durante la pandemia.

El presidente ha solicitado $50 mil millones para una variedad de programas destinados a mejorar la “resistencia de la infraestructura”. También habría créditos fiscales bipartidistas para que tanto las familias de bajos y medianos ingresos como las pequeñas empresas puedan hacer frente a los desastres. Algunos de ellos estarían destinados a la “asistencia de transición y reubicación para comunidades tribales vulnerables”.

El plan destinaría $213 mil millones a la producción, preservación y modernización de más de 2 millones de viviendas de interés social económicamente accesibles y sostenibles, y $111 mil millones para reemplazar el 100 por ciento de las tuberías y líneas de servicios que abastecen de agua a un estimado de 6 a 10 millones de hogares, con lo cual se modernizarían los viejos sistemas de suministro en todos los estados, regiones tribales, territorios y comunidades desfavorecidas.

En el plan del presidente, un aproximado de $100 mil millones se destinaría a brindar capacidad de banda ancha a áreas rurales y urbanas y promover precios competitivos, así como transparencia.

El plan crearía una “red eléctrica más resistente, reduciría el pago de luz para los americanos de clase media, mejoraría la calidad del aire y la salud pública, y crearía buenos empleos, con la opción de ser sindicalizados, todo ello encaminado a producir electricidad 100 por ciento libre de carbono para el año 2035”, según el presidente.

Biden dijo que pediría al Congreso que invierta $100 mil millones para colocar “miles de millas” de red de telecomunicaciones y tapar “cientos de miles de pozos de petróleo y gas olvidados y minas abandonadas”.

El presidente también planea un crédito fiscal a 10 años para la inversión y producción de energía limpia. Los estándares, destinados a reducir el pago de electricidad y la contaminación, se aplicarían a los edificios federales. Además, la administración planea formar un Cuerpo Civil para el Clima que atendería asuntos relacionados con la conservación de la tierra.

En esta materia, Biden pedirá al Congreso que apruebe una legislación para garantizar derechos sindicales y de negociación para los funcionarios públicos. También quiere asegurarse de que los trabajadores domésticos reciban protección legal, y busca abordar las brechas salariales de género.

Biden planea destinar $400 mil  millones a ampliar el acceso al cuidado domiciliario o comunitario de calidad que sea económicamente accesible para familiares de edad avanzada y personas con discapacidades.

En sus comentarios, el presidente dijo que está priorizando las empresas, productos y trabajadores radicados en  Estados Unidos. “En lo que está en mis manos, no saldrá un contrato que no sea para una empresa americana, con productos americanos en cada etapa de producción y trabajadores americanos”.

(Traducido y editado por Gabriela Olmos Editado por Melanie Slone.)