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De la lona a la escuela: maestros de lucha libre 

La lucha libre es uno de los deportes más característicos de México, y los niños buscan participar en ella. 

Uno de los deportes con más tradición y arraigo en el gusto de la gente en México es la “lucha libre”. Los niños la ven y tienen ganas de aprenderla, pero no es tan fácil.

Es aquí donde el instructor experimentado toma las riendas.

“Ser instructor de lucha libre más que difícil es una gran responsabilidad”, dijo Rolando Fuentes Romero (“Roky Marvin”), de 38 años de edad y con 25 como luchador profesional, originario de la Ciudad de Veracruz.

“Tienes a cargo a tus alumnos y hay que ir cuidando su integridad física. Cuidarlos lo más que se pueda, tratar de que no tengan lesiones, ya que están iniciándose, enseñarlos a caer y eso es lo más difícil como caer y como recibir un golpe”, dijo.

Roky Marvin es un luchador mexicano que ha ganado campeonatos. Ahora enseña el deporte a otros. (Charlie Moron/Café Words)

Esta mezcla de deporte y espectáculo ha cautivado al público en todo el mundo.

“La lucha libre en los últimos 20 años ha evolucionado de una manera muy importante; la lucha ahora es aérea y más espectacular, a diferencia de antes que era llaveo y contrallaveo”, dijo Roky Marvin.

Quien desee incursionar en esta actividad debe iniciar a temprana edad.

Hay importantes escuelas de lucha libre en todo México. Una de las más concurridas y que ha dado luchadores destacados es la escuela del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL), con sedes de entrenamiento en la Ciudad de México, Puebla y Guadalajara.

“La base de la lucha libre siempre es la misma, los niños y jóvenes deben aprender la lucha olímpica y la lucha grecorromana”, dijo Roky Marvin.

“Para poder debutar a uno de mis prospectos, deben estar al 100 por ciento en cuanto acondicionamiento físico, como tener un conocimiento de llaveo y contrallaveo de un 80 a un 90 por ciento para que puedan debutar. De otro modo no hay. El tiempo que tarden en debutar será el resultado de la disciplina y dedicación de cada aprendiz”, dijo.

Con el cambio generacional, la lucha libre ha evolucionado en variantes. Entre ellas destacan el “strong style” (combate cuerpo a cuerpo, donde predominan los golpes duros y los movimientos fuera de lo común), la “lucha aérea” (lucha libre donde predominan los vuelos extremos, saltos, patadas voladoras) y la “lucha extrema” (estilo donde predominan los castigos con sillas, bats de béisbol, púas en las cuerdas, tachuelas, lámparas y engrapadoras, con el propósito de mermar al contrincante por medio de lesiones).

Pero los maestros de las escuelas de lucha libre no consideran estos estilos como parte la verdadera forma, ya que salen del contexto de lo que es la lucha libre a ras de lona, donde vale más la cantidad de llaves y salidas que pudieran aplicar sus alumnos durante un combate, con el fin de ganar la lucha.

La máscara no puede faltar en este deporte. Algunos practicantes nunca se la quitan.

La experiencia y el reconocimiento de la máscara son las cartas de presentación para los maestros de lucha libre. Han trabajado su nombre desde hace muchos años y tienen sus cartas de recomendación, así como el respaldo de los campeonatos en los países donde se han presentado.

Roky Marvin ahora se desempeña como instructor de lucha libre, donde enseña sus conocimientos a niños y jóvenes en la escuela Fraternidad 2000. (Charlie Moron/Café Words)

“Afortunadamente, he trabajado en grandes empresas, así como también en mi faceta de independiente”, dijo Roky Marvin.

“Gracias a mi trabajo, he podido ir a luchar a países como Japón, Inglaterra, Perú y Colombia, a demostrar lo que es la lucha libre mexicana y por qué es la mejor del mundo. Por eso vienen jóvenes extranjeros a aprender a nuestro país, porque como la lucha libre mexicana, ninguna otra”, dijo.

Hoy, empresas norteamericanas venden grandes producciones antes que una función de lucha libre. Por eso, la lucha mexicana va mucho más allá; se dice que la gente asiste a una función a sacar el técnico o rudo que lleva dentro.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)