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Trabajadoras domésticas enfrentan duras realidades laborales

México está probando un programa que proveería a estas mujeres de prestaciones y protecciones. 

El trabajo doméstico es a la vez una opción y un martirio para muchas mujeres latinoamericanas.

“Toda mi vida he trabajado ayudando en las casas, desde chiquita, como desde los 11 años”, dijo Ignacia Velasco, de 63 años, originaria de Paso del Macho, Veracruz.

“En parte porque me gustaba ganar dinero porque éramos muy pobres, y en parte porque mis papás nada más me decían, ‘mañana te vas a ayudar a doña fulanita que necesita que la apoyes’. Esto en años sesentas, donde no había muchos derechos para las mujeres de pueblo”, dijo.

México es un país con un nivel alto de disparidad de género. Además, la discriminación y los abusos hacia las mujeres imperan en el campo laboral, y más aún en aquellas que se dedican a labores domésticas, según reportes del Consejo Nacional para prevenir la Discriminación (Conapred).

Por lo regular, en América Latina el trabajo del hogar es realizado por un sector vulnerable encabezado en su mayoría por mujeres, quienes laboran largas jornadas a cambio de salarios bajos y sin contar con el respaldo de las prestaciones de ley.

Las niñas que empiezan en esta labor muchas veces cuidan a los hijos de otros y no tienen la oportunidad de asistir a la escuela. (Ia Huh/Unsplash)

Velasco de niña se enfrentó a momentos tanto buenos como desagradables, situaciones que en aquel entonces no le parecieron abusos, pero que en su adultez la hacen reflexionar.

“Allá en el pueblo había casas donde me trataban bien, pero donde el trabajo era mucho”, dijo. “Levantaba a los niños para darles de desayunar y mandarlos a la escuela cuando yo era también una niña que no iba a la escuela. Después, era lavar la ropa de toda la familia y más tarde guisar para todos, después recoger todo y dejar la casa limpia.

“Hoy veo que no es normal que una niña de 11 años hiciera eso”, dijo.

Todo era mecánico para Velasco en su infancia, y lo hacía con gusto porque la paga venía al final de la semana y podía gastar en un refresco. Para ella esto era un lujo.

Entregaba el resto de su salario a su mamá como ayuda para la casa: “Éramos siete de familia, y teníamos que comer tres veces al día; el dinero era necesario”.

Hay muchos peligros para una niña en esta vida.

“No, no disfruté de una niñez, ahora me doy cuenta”, dijo Velasco. “Doy gracias que no sufrí de golpes, pero sí de acoso de los patrones porque yo era una chamaca bonita, pero nunca de abuso sexual”.

En un momento de reflexión Velasco se da cuenta de que nunca tuvo prestaciones, de que nunca cotizó ante el Seguro Social y por ende no tiene derecho a una pensión, lo que la obliga a seguir laborando.

“Hoy a mis 63 años y con la pandemia, me sigo dedicando a esto, en una casa donde hay confianza; como lo que comen ellos. No tengo prestaciones, pero cuando tengo problemas ellos me apoyan”.

El gobierno de México responde ante estos casos.

Lanzó un programa piloto para recompensar a las trabajadoras domésticas que busca un esquema para brindar seguridad económica, social y de salud a estas trabajadoras, dotándolas de diversos beneficios a través del Instituto Mexicano del Seguro Social.

Estas prestaciones incluyen servicios médicos, hospitalarios y farmacéuticos; atención obstétrica y para incapacidades; pensión por invalidez y fondo para el retiro, entre otras.

Las mujeres que trabajan en las casas tienen la confianza de las familias, pero por lo general no reciben prestaciones. (Volha Flaxeco /Unsplash)

El programa lleva casi dos años en pruebas. En algún momento, podría atender a miles de mexicanas dedicadas a esta labor.

Las familias donde estas mujeres trabajan reconocen su valor.

“La verdad que contar con ella es una bendición, porque somos tres adultos y una niña de cinco años”, dijo Claudia Cuevas, comerciante, de 43 años, quien es apoyada en su casa por Velasco desde hace seis años.

“Tenemos la confianza de contar con ella y dejarla trabajando en la casa y poder salir en caso de una diligencia, sabiendo que es una persona honesta que va a cuidar de nuestro patrimonio. Además, hemos hecho clic y nos llevamos muy bien. Quizá por eso fluye la relación laboral que mantenemos desde alguno años”, dijo Cuevas.

Casos como el de Velasco se repiten por toda América Latina.

Por eso el próximo 30 de marzo, fecha en que se conmemora el ‘Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar’, será el marco para rendir tributo a estas mujeres luchadoras que tienen que privarse de vivir momentos al lado de sus propias familias por atender a otras.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)