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El arpa suena a jarocho en Veracruz 

Popular en gran parte de América Latina, este instrumento forma parte del son jarocho, un estilo muy mexicano. 

La música es un idioma que une culturas, y el arpa ha cruzado fronteras.

El estado mexicano de Veracruz se distingue por la celestial arpa. Su sonido es esencial en la música estilo ‘son jarocho’, que tiene su resonancia pacífica y melódica.

“Gran parte de mi vida es el arpa”, dijo Juventino Pérez Rosas, veracruzano de 65 años. “He trabajado con ella unos 35 años, lo que significa una historia en la que vamos mano a mano”.

Estos instrumentos de madera, provenientes de España con la llegada de los europeos en el siglo XVI, tienen de 26 a 32 cuerdas. Los nativos aceptaron este instrumento y le dieron muchas variedades.

Tiene amplia difusión y forma parte del folclore de muchos países latinoamericanos como Paraguay, Perú, Venezuela, México, Chile y Colombia, entre otros.

Quien la toca hace uso de sus dos manos; con una toca la línea del bajo, que da notas más graves, mientras que con la otra crea melodías en arpegios, con las cuerdas agudas. Así, se crea música inspirada al unísono de ambas manos.

Hoy, es fundamental en la cultura ‘jarocha’, la de Veracruz, con un sonido musical que nació en la década de 1940.

“Para hacer sonar el arpa se debe tener destreza musical, oído y mucha rapidez en las manos, porque de ahí depende el buen desarrollo de la pieza a tocar, porque no puedes quedar mal frente al público”, dijo Pérez Rosas.

El arpa se toca con ambas manos, para producir una música armónica. (Ronald Rivas /Unsplash)

Hay muchos tipos de arpa, incluido el arpa clásica, de uso común en orquestas, además del arpa andina, el arpa celta, el arpa paraguaya y, por supuesto, el arpa jarocha.

El instrumento ha pasado por varias etapas de evolución, no solo en su estructura, sino también en la forma en que se toca, e incluso en la postura que adopta el arpista.

El arpa jarocha era originalmente pequeña en la década de 1940. Después, evolucionó a una arpa más grande y con más cuerdas.

“Se sabe, claro que se sabe, que el arpa no es un invento mexicano, que fue traída, pero quizá aquí es donde más le hemos rascado y sacado verdadero provecho, y ese puesto nadie nos lo puede quitar”, dijo Pérez Rosas.

El famoso ‘son jarocho’ es una música arraigada en el oriente de México, especialmente en el estado de Veracruz. Se escucha con gran frecuencia en los fandangos (fiestas o celebraciones especiales en pueblos y ciudades).

Se caracteriza por una serie de canciones llamadas pregones, acompañadas de un zapateado mexicano muy característico.

En el siglo XX, grandes arpistas veracruzanos como Andrés Huesca, los hermanos Barradas, Nicolás Sosa y Andrés Alfonso llevaron su música al resto del país, y al mundo.

El veracruzano Andrés Huesca ayudó a difundir el arpa del son jarocho por el país y el mundo. (Amazon Product Placement)

“Veracruz, su folclor, el Veracruz bullanguero no se comprendería sin dos instrumentos que son el arpa y la marimba, que muchas veces van junto con pegado, pero por separado son igual de simbólicas”, dijo Rosalía Duarte, de 45 años, jarocha y ama de casa.

La clave de esta historia fue la inclusión del arpa en el estilo son jarocho. Le dio un increíble reconocimiento comercial, no solo a través de presentaciones en vivo y retransmisiones, sino también a través de la promoción de películas y discos, sobre todo en el siglo XX.

“Nada más vas al centro histórico y te topas el arpa tocando dentro o afuera de cualquier café, pues inmediatamente disfrutas de su música, creces escuchándola, es parte de tu cultura, tu historia”, dijo Duarte.

Aunque tiene una larga trayectoria y está estrechamente relacionado con el arpa de otros países, este instrumento jarocho tiene unas cualidades tan especiales que es fácil de identificar, por su tamaño, sonido y estructura, lo que lo hace un instrumento único.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)