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El caldo tlalpeño es una comida completa

Hay tres historias sobre el origen de la receta de este platillo muy mexicano. 

Cuando el hambre llama y se busca un platillo sano, llenador y muy mexicano, el caldo tlalpeño es una solución.

“El caldo tlalpeño es una mezcla de sabores y texturas única en su tipo”, dijo Elvia Prieto Mendoza, egresada de la Licenciatura en Gastronomía en Le Chef College, en la ciudad de Boca del Río, Veracruz.

“Puedes sentir el caldo de pollo, la textura de la carne del pollo y el garbanzo, acompañada del sabor del epazote, el queso manchego en cuadritos fundido y el picor del chipotle sumado con arroz”, dijo. Es un verdadero éxtasis en la primera cucharada”.

Aunque el origen de la receta se desconoce, el caldo tlalpeño es uno de los guisos que más se consume en las mesas de las familias mexicanas. La mezcla de sabores lo hacen único y diferente a otros caldos.

Sus ingredientes, como el epazote, el elote, los garbanzos, el chile chipotle, el jitomate, el pollo desmenuzado en su mismo caldo y el queso manchego lo hacen un platillo único en la gastronomía mexicana.

El garbanzo es el ingrediente que no puede faltar en el caldo tlalpeño. (Deryn Macey/Unsplash)

Tres lugares se pelean el origen de este peculiar caldo: el estado de Veracruz; Talpa, en el estado de Jalisco; y Tlalpan, en la Ciudad de México.

El misticismo e historia en estos tres lugares sobre cómo se originó el platillo lo hacen aún más enigmático al momento de degustar.

Una historia cuenta que este caldo nació gracias a un expresidente de México, Antonio López de Santa Anna, cuando visitó su casa de descanso en la ciudad de Xalapa en el estado de Veracruz, de donde era originario.

Cómo eran las fiestas patronales, el mandatario abusó de las bebidas embriagantes, y al día siguiente tuvo una “cruda” (resaca), por lo cual ordenó a las cocineras un platillo que lo reanimara del terrible malestar que lo aquejaba. Las cocineras apuradas usaron los ingredientes con los que contaban, y fue así como nació este platillo.

La otra versión es que en el municipio de Tlalpan, en la Ciudad de México, había una antigua estación de tranvías donde se concentraban puestos de comida. Ofrecían sus guisos para las personas que usaban este medio de transporte.

Uno de estos puestos ofrecía un caldo de pollo muy peculiar, acompañado de queso, aguacate y chipotle. La gente comenzó a llamarlo “caldo de Tlalpan”, y el nombre se varió a “caldo tlalpeño”, de Tlalpan.

Otro relato es el de la ciudad de Talpa de Allende, en el estado de Jalisco. Sería el lugar menos probable, ya que no cuenta con una historia, y simplemente el platillo se llamaba talpeño, como el gentilicio del lugar. El nombre después pudo haberse derivado en ‘tlalpeño’.

Hay diferentes recetas para preparar este caldo, pero todas resaltan los sabores del campo mexicano. (Gobierno de Tlalpan, México)

Hay diferentes formas de prepararla, pero siempre lleva pollo, arroz y garbanzo.

“A mi caldo tlalpeño le pongo arroz, garbanzo, queso, chipotle, aguacate, un par de tunas y el pollo desmenuzado”, dijo Trinidad Galván García, ama de casa en la ciudad de Boca del Río, Veracruz.

“Con eso es más que suficiente para que la familia coma y queden satisfechos todos”.

Y es que, pese a ser una sopa, deja sin hambre a cualquiera, por los ingredientes sustanciosos.

“Muchos piensan que al ser caldo es ligero, pero es todo lo contrario'”, dijo Galván García.

Además, se dice que es bueno después de una noche de copas si se prepara sobre leña.

“Su sabor se incrementa si se hace en un fogón de leña; de ahí que se relacione con que su fuerte sabor cure la cruda”, dijo Galván García.

Receta del Caldo Tlalpeño

1 pechuga de pollo

2 chiles chipotle

1 puño de epazote

2 dientes de ajo

3 tomates picados

1 cebolla picada

1/2 cuchara pequeña de sal

1 aguacate picado en cubos

500 g de queso manchego o Chihuahua

Preparación

Se pone en una olla grande a cocer el pollo, la cebolla y los ajos por 15 minutos.

Se retira la pechuga de pollo y se añade el arroz, los garbanzos y el epazote.

El chipotle se licua junto con el jitomate, y se le agrega al consomé.

Una vez que el arroz haya reventado y el garbanzo esté suave, se sirve en tazones y se le pone el pollo desmenuzado, el aguacate y un puñito de cubitos de queso manchego para acompañar.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)