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La belleza reina en Venezuela 

Katherine Oliveira cuenta su experiencia como Miss Venezuela, en un país que forma a muchas ganadoras. 

Convertirse en reina de belleza es un reto que no cualquiera puede aceptar.

Implica una gran preparación, llena de dificultades que muchas veces no se ven en pantalla. Venezuela está lleno de mujeres que se lanzan, como Katherine Oliveira, una venezolana que vivió la experiencia completa.

Hasta 2020, Venezuela había ganado al menos 1 título en 106 concursos de belleza internacionales, sumando un total de 215. De estos premios, 28 se han ganado dentro de los siete concursos internacionales más importantes: Miss Universo, Miss Mundo, Miss Internacional, Miss Intercontinental, Miss Tierra, Miss Supranacional y Miss Grand Internacional.

Oliveira cuenta un poco sobre este mundo; ella ganó las bandas ‘Miss Fotogénica’ y ‘Miss Sonrisa’ en el certamen nacional Miss Venezuela, donde representó al Distrito Capital.

“Siempre me gustó el modelaje“, dijo. “Comencé con 9 años a tomar clases, y a los 13 estuve en mi primer concurso. A partir de allí siempre quise entrar al Miss Venezuela, por ser el concurso más importante de mi país”.

Al igual que ella, miles de chicas venezolanas sueñan año tras año con llegar al certamen nacional. En la mayoría de los casos, es garantía de éxito profesional, debido a la plataforma que les ofrece.

Para pisar el escenario de la gran final, todas las participantes deben someterse a una fuerte disciplina, para forjar no solo carácter, sino también personalidad y madurez.

Katherine Oliveira posa en traje de baño durante su participación en el certamen de Miss Venezuela. (Katherine Oliveira)

“Los esfuerzos más duros fueron físicos y económicos”, dijo Oliveira, quien hoy se desempeña con éxito como modelo en México. “Físicos, porque no me gusta hacer ejercicio y tenía que ir diario al gimnasio. Además, eran muchas horas de actividades como clases de modelaje, baile, oratoria, ensayos, etc., y una dieta estricta que debía seguir para mantenerme en mi peso”.

Otro factor es el económico, toda vez que las participantes deben costear con recursos propios gran parte de sus atuendos y demás gastos.

“Era agotador económicamente porque tuve que hacer un esfuerzo importante”, dijo Oliveira, quien también es licenciada en Comunicación Social y en Psicología.

“Llegaba en taxi a los ensayos o a dónde tuviéramos que ir; no tenía carro, no tenía ropa cara.

El apoyo muchas veces viene de otras personas.

“Conté con el apoyo de personas muy queridas, especialmente de la diseñadora Georgia Reyes, quien me vistió desde el primer día para las ocasiones especiales y me hizo mi traje de gala de la noche final, todo esto sin cobrarme nada. Ella fue un ángel”, dijo la modelo.

Ganar la corona requiere de sacrificios como ir todos los días al gimnasio, cuidar la dieta y tomar varios cursos. (Ashton Mullins/Unsplash)

Así como sucede con cualquier plataforma de belleza, como por ejemplo la ‘Mexicana Universal’, el concurso de Miss Venezuela es una suerte de escuela para quien verdaderamente tiene aspiraciones, no solo por representar a su país, sino también por dejar huella en el plano nacional e internacional.

“Los beneficios… puedo decir que es realmente una escuela. Tiene cosas buenas y también cosas que no comparto. Pero, en definitiva, considero que sí me dejó un aprendizaje profesional y personal, y fue una plataforma para darme a conocer”, dijo Oliviera, quien hoy es la imagen de empresas como Suburbia, Hyundai y Sanfer, entre otras.

Finalmente, como lo cuenta ella, si bien se obtiene una plataforma, el paso por los certámenes de belleza es agridulce: “No me arrepiento; fue una etapa de mi vida, pero no lo volvería a hacer. Ya ese tiempo pasó, lo viví, lo disfruté, pero no es algo que quisiera repetir”.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)