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El cuidado personal repunta en las estéticas 

El negocio de los salones en México se recupera poco a poco tras ser golpeado por la pandemia.

La belleza es un negocio que nunca se muere y siempre evoluciona, a pesar de la pandemia.

En México, las estéticas están acostumbradas a una demanda alta, y hay desde pequeños salones hasta grandes negocios. Muchas emprendedoras tienen interés en este tipo de negocio.

“Desde la adolescencia me agradó la cultura de belleza; me gustó el maquillaje, el arreglo del cabello, teñirlo, córtalo, en sí todo lo que sea para lucir más bonita”, dijo Cristina Sosa Murillo, de 33 años y técnica en cultora de belleza en la academia Reflejos, en la ciudad de Veracruz.

Para las estudiantes de las academias de belleza, una de las metas es empezar a laborar en salones o spas de belleza, para adquirir experiencia y con el paso del tiempo, ahorrar lo suficiente para abrir su propio negocio.

“Estudié dos años aquí en Veracruz”, dijo Sosa Murillo. “Es un poco difícil porque necesitas prácticas, pero entre amigos y familiares me ayudaron y ahora con el paso de los años tengo mi propio salón de belleza”.

La experiencia y la práctica son importantes, así como la innovación en los últimos tratamientos estéticos para el cuidado de la piel y del cuerpo en general.

“Fue un largo camino”, dijo Sosa Murillo. “Una vez que salí de la escuela, pase 4 años trabajando para una estética de cadena. Una vez que ahorré lo suficiente para invertir en mobiliario, accesorios, insumos, renta del local, fue cuando pude emprender mi negocio yo sola”.

Las estéticas y los salones de belleza ofrecen todo tipo de servicio.

“Aquí, los servicios que ofrecemos en Cris Sosa Salón son tan variados, como el corte, peinado y aplicación de color en el cabello de nuestras clientas”, dijo Sosa Murillo. “Aplicamos Gelish, uñas de acrílico y aplicación de pedrería, así como también depilación para cualquier zona del cuerpo con cera miel”.

“El maquillaje es solicitado solo cuando las clientas lo piden para una fiesta o algo por estilo”, dijo.

Sosa Murillo constantemente se actualiza para ofrecer lo más nuevo en uñas acrílicas, tratamientos para el cabello, faciales, y más. Dice que la demanda de estas nuevas modas para la belleza de la mujer le permite ofrecer un servicio de vanguardia.

Las estilistas estudian constantemente para mantenerse a la vanguardia en el negocio de la belleza. (Jamie Street/Unsplash)

“Afortunadamente, mi trabajo habla por mí y es así como estoy en el gusto de mi clientela, porque salen satisfechas con mi trabajo. Eso sí, no dejo de estudiar, actualizarme para estar a la vanguardia de la moda”, dijo.

Aunque el deseo de realzar la belleza siempre está presente, el confinamiento por la pandemia afectó los salones, ya que no hubo fiestas ni reuniones.

Tanto las estéticas de belleza de cadena como las particulares bajaron en su ritmo de trabajo, pues los clientes no necesitaban de sus servicios durante los primeros meses de la pandemia.

“Te puedo decir que hubo un tiempo en el que no recordaba cuándo había sido mi última cita al salón de belleza”, dijo Rosario Coba Oropeza, de 55 años. “Cuando se mandó la cuarentena, acatamos las medidas y procuramos en casa no salir a ningún lado, por lo que dejé de solicitar los servicios de los salones de belleza”.

La pandemia puso en crisis económica a las estilistas, porque no se tenía un flujo de dinero, lo que provocó que muchos salones de belleza cerraran de forma definitiva.

Las mujeres empiezan poco a poco a salir de sus casas y a arreglarse el cabello y las uñas, entre otros tratamientos. (Kris Atomic /Unsplash)

“Antes acudía por lo menos una vez al mes, y eso era poco pues no solo atendía mis uñas, también mi peinado e incluso pedía faciales”, dijo Coba Oropeza. Pero la frecuencia bajó durante varios meses.

Con el tiempo, poco a poco las personas empezaron otra vez a salir a arreglarse o cortarse el cabello. Se encontraron con nuevas y estrictas medidas sanitarias.

“Con la situación de la pandemia y como medidas de cuidado de salud, solo atendemos por cita una clienta a la vez, para prevenir cualquier situación”, dijo Sosa Murillo.

“No te miento, por lo menos los primeros cuatro meses de la pandemia fueron bastante complicados para mí”, dijo. “Tenía que pagar la renta del salón, luz, mis gastos personales. Afortunadamente, me gusta ahorrar, y salí adelante gracias a ello”,

Ahora bajo la nueva normalidad, es un verdadero reto para muchos salones de belleza adaptarse al estilo de vida, aunque Sosa Murillo es optimista.

“Esto cambió”, dijo. “No es como antes, pero por lo menos ya esto no impacta de manera fuerte”.

Ella confía en la lealtad de sus clientes y en el servicio que provee.

“Tenemos ya casi tres años en el gusto de la gente, y esperemos sean muchos más”, dijo.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)