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Redes sociales tocan vida de menores para bien y para mal

Debido a los riesgos, se discute mucho qué tanto los niños deben tener acceso a plataformas digitales. 

Así como los niños pueden comunicarse con sus abuelos, estudiar a distancia y buscar información en línea, también pueden ver repercusiones y riesgos por el uso desmedido de redes sociales.

Algunos padres de familia lo regulan. Mencionan problemas con el ‘cyberbullying’, el ‘grooming’ y el ‘sexting’ como peligros que acechan a los menores, convirtiéndolos en víctimas.

“El tema no es nuevo, y me da mucho temor que mis hijos queden expuestos a delincuentes cibernéticos, que roben su identidad para utilizarla con fines fraudulentos”, dijo María Isaura Tapia Carranza, madre de familia mexicana y profesionista. “Incluso en el peor de los escenarios, que queden a expensas de pedófilos o secuestradores que atenten contra su persona”.

Las formas de comunicación que proporcionan las nuevas tecnologías a los menores no son pocas. En México, los niveles de gobierno han recomendado en distintas ocasiones a los padres de familia que vigilen las comunicaciones privadas que sus hijos sostienen a través de Facebook, Instagram, Snapchat y Tiktok.

Sin embargo, la sociedad se debate si es correcto o no privar a los menores de socializar a través del Internet.

Es importante vigilar a los niños, saber qué están viendo en línea y no permitir que se excedan en el tiempo. (Charles Deluvio/Unsplash)

Otro tema es el sobreuso de estas plataformas.

“Me preocupa también que su uso continuo pueda dañar su salud mental y física”, dijo Tapia Carranza, quien como madre de familia fundamenta y numera a la perfección sus principales preocupaciones.

“Sabemos que las redes pueden generar malos hábitos y desinterés por otras actividades más productivas que las o los beneficien, como sus actividades escolares”.

También preocupa que el uso de estas tecnologías esté cambiando hasta el carácter de las personas.

“Nos estamos volviendo cada vez más impacientes, consumimos información cada vez más breve, de manera más rápida y con menor profundidad”, dijo Édgar García, psicólogo clínico por la Universidad Cristóbal Colón de México.

“Nos formamos una opinión basándonos tan solo en los titulares. Nos cuesta más concentrarnos, e incluso vendemos nuestra intimidad al mejor postor a cambio de, no sabemos muy bien de qué. Por eso hay que vigilar qué hacen nuestros hijos”, dijo.

Existen plataformas educativas que los niños pueden aprovechar. (Mckaela Taylor/Unsplash)

Al mismo tiempo, Tapia Carranza dice que estos dispositivos sin duda tienen sus beneficios.

“En mi caso, tuve que asignarle equipos como tabletas o celulares desde los 11 años, debido a que mi esposo y yo trabajábamos de tiempo completo, y con estos equipos podíamos monitorearlos cuando se quedaban solos en casa”.

También hay quienes dicen que estos aparatos pueden contribuir con la formación académica de los menores, como las del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y el Instituto de Ecología, que en México promueven el interés de niños y jóvenes por la ciencia.

En general, los mexicanos concuerdan que, si su uso es regulado y bajo supervisión de los padres, las redes sociales no tienen que tener estragos negativos, pero que siempre es necesario vigilar a los menores y saber qué es lo que están haciendo y viendo.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)