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Fruta maracuyá es símbolo de Semana Santa

La forma de la flor representa la Pasión de Cristo, y se ha usado para evangelizar. 

Es una tradición católica latinoamericana comer la fruta maracuyá durante la temporada de Pascua, para conmemorar la muerte del Hijo de Dios en la cruz.

Por eso, a la maracuyá se le conoce como la ‘fruta de la Pasión de Cristo’.

“Acá en Venezuela le llamamos ‘parchita’ y sí, es la fruta justo de la temporada”, dijo Lesaida Rodríguez, originaria del estado de Falcón, Venezuela. “Es muy común, incluso yo tengo una mata que sin darle agua creció hasta el techo y cada tanto le regalo a los vecinos para que no se echen a perder”.

Crece en la Amazonia, por lo que tiene su nombre en portugués, ‘maracujá’.

En español, se le llama ‘maracuyá’. Su apodo, “la fruta de la Pasión”, se debe a que la forma y los colores de la flor de la que crece se asemejan a algunos detalles de la Crucifixión de Jesús de Nazarét, como la cruz, los clavos y el martillo.

Esta fruta se produce en una enredadera llamada ‘pasionaria’, al Centro y Sur de América. Tiene pétalos blancos que los españoles aprovecharon para instruir a los nuevos católicos acerca de la palabra de Dios, las acciones de Jesús y el valor del sacrificio en el Cielo y en la Tierra.

Las flores de esta fruta tienen una forma que recuerda a la Pasión de Cristo. (Public domain)

Con el tiempo se incluyó en la dieta de los latinoamericanos, y ahora es una fruta refrescante que encanta a miles.

“La parchita es bastante querida por nosotros”, dijo Lesaida. “Es una fruta fiel, y sobre todo que corta el calor hecha en agua fría. Es principalmente en agua que la consumimos los venezolanos, aunque también hay quienes hacen dulces y postres con ella”.

La piel de la fruta es lisa y rugosa cuando madura, y la pulpa es amarilla, ligeramente ácida y muy aromática.

En su tiempo, los colores de esta fruta se asociaron con la corona de espinas de Cristo, y sus tonalidades de púrpura, cereza y violeta se han asociado con los colores típicos con los que las iglesias se visten en Semana Santa.

Más allá de su connotación religiosa, Silvia Nicte-Ha, Licenciada en Gastronomía por la Universidad Mexicana, reconoció en la fruta una importante fuente de vitamina C; de ahí que recomendó su consumo.

“Por muchas razones deberíamos consumir la maracuyá, casi como consumimos a la naranja y a la guayaba, porque es potente en vitamina C, pero no es tan reconocida como las otras frutas”, dijo la chef.

La maracuyá tiene grandes propiedades benéficas para el sistema inmunológico. Puede comerse en bocados pequeños.

Cuando la cáscara semidura se termina de raspar en el paladar, se llega a una pulpa amarilla, ácida y fresca al mismo tiempo.

Los mexicanos siembran esta fruta desde la década de 1990, en los estados de Puebla, Veracruz, Michoacán y Colima. Se puede conseguir en mercados locales para preparar jugos, mermelada, vino o licor, o para comerse fresca.

La maracuyá se usa para preparar jugos frescos y mermeladas. (Christian Valera Rebolledo/Café Words)

Receta para hacer mermelada de maracuyá

Ingredientes:

200 g de pulpa de maracuyá

150 g de azúcar

50 mililitros de agua

Pasos a seguir:

“Primero asegúrate de haber lavado perfectamente la fruta; de ahí en una olla se agrega la pulpa de maracuyá, el azúcar y el agua. Se mezcla todo para que quede una capa uniforme. Todo esto se cocina a fuego bajo durante al menos 35–40 minutos, tiempo en el que se obtendrá un almíbar suave”, dijo la chef Silvia Nicte-Ha.

“Posteriormente, se cuela la mermelada para retirar la semilla sobrante. La mezcla se lleva de nuevo a la olla y se cocina a fuego bajo por 10 o 15 minutos más. La mermelada está lista cuando se pase una espátula o cuchara y el fondo se vea rápidamente. Es entonces que se deja enfriar, se guarda y estará lista para comerse después”, dijo.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)