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Moros y cristianos vuelven a enfrentarse en Zacatecas

La Morisma de Guadalupe es una tradición religiosa mexicana que también cuenta la historia de una batalla importante. 

En la ciudad de Guadalupe, Zacatecas, en México, se celebra dos veces al año una fiesta conocida como ‘La Morisma de Bracho’, o ‘de Guadalupe’.

Se hace una representación de la Batalla de Lepanto, cuando los cristianos se enfrentaron a los musulmanes; una coalición cristiana salió victoriosa sobre los turcos Otomanos — los moros — en el Golfo de Lepanto, cerca de Grecia.

México ha heredado la fiesta de los españoles, quienes tenían un centro minero en Zacatecas. Hoy, la celebración sigue.

“La Morisma es religiosa sí, pero también por el lado comercial se arma la fiesta como buenos mexicanos que no dejamos pasar la oportunidad para el festejo alterno”, dijo Indira Rojas, comerciante en la capital zacatecana. “La iglesia llama a participar y la fiesta llama a disfrutar”.

En 1824, 14 personas se reunieron en Lomas de Bracho para celebrar a su santo patrono. Se les conoce como la ‘Cofradía de San Juan Bautista’. Doce años después, el grupo redactó las Constituciones de la Cofadría de San Juan Bautista en la parroquia mayor del pueblo, y nació la celebración en honor a la batalla religiosa.

El barrio de Lomas de Bracho se encuentra en las afueras de Guadalupe, Zacatecas. (Urvashi Makwana)

En este barrio minero en las afueras de la ciudad de Guadalupe, se hacían juegos de cañas o corridas de moros.

También se practicaba el arte del uso de armas; se hacían juegos simulando combates con espadas, donde ‘moros y cristianos’ se enfrentaban, para hacer la alusión de la batalla de 1571.

Las corridas de moros eran una especie de danza con trajes regionales. Se formaban procesiones que solían desviar la atención de otras prioridades como el trabajo, pues se hacían de manera pública, con espectáculos con toros, comida, bebida y baile.

Las fiestas quedaron prohibidas un tiempo, pero se retomaron como una celebración religiosa.

Ahora, estas fiestas cuentan con la participación de unos 12 mil cofrades, frente a unos 40 mil espectadores, durante cuatro días en agosto.

“Pero sí es muy bonito observar y participar de las representaciones, es algo muy nuestro, muy de los zacatecanos y no creo que eso cambie en un futuro próximo”, dijo Rojas. “Son fechas en las que incluso se reciben turistas de ciudades cercanas, porque las representaciones son muy atractivas”.

Además, cada 5, 6 y 7 de octubre se hace una misa en honor a la Virgen del Rosario, lo que se liga a las otras fiestas.

Zacatecas es una ciudad mexicana con una rica herencia cultural que se remonta a la Colonia y a la influencia española. (Andrea Rico/Unsplash)

En estas fechas se recrea lo que sucedió en el pasado.

Durante el primer día se juntan las personas en el campo para hacer una peregrinación grupal hasta el convento de Nuestra Señora de Guadalupe.

En el segundo día, el pueblo de Guadalupe, Zacatecas, se reúne en forma de tropas en el jardín Juárez para hacer el simulacro que representa el combate en el Campo de los Moros. Después se hacen una misa general y otra representación de la ‘Toma de Plaza’ por los turcos. Finalmente, la gente baja al convento.

El último día, los ‘cristianos’ se encuentran en el cerro, donde cantan Las Mañanitas a sus Santos Patrones en una misa que comienza a las 4 de la madrugada. Después, la gente termina de llegar para reunirse en la misa general a las 9 de la mañana, en el Centro Histórico de la ciudad.

Se cierran calles para que desfilen personas representando a jinetes, grupos guerrilleros, soldados, reyes, moros y cristianos. Aquí, se anuncia que ‘los cristianos’ vuelven para recuperar su libertad.

La gente se viste de diferentes personajes para los desfiles en las calles. (Christian Valera Rebolledo/Café Words)

Al dar por terminado todo, la gente baja al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe para recibir la bendición del padre de la Iglesia. Aquí termina la celebración.

Estas ‘Morismas de Bracho’ son las representaciones de ‘moros y cristianos’ más grandes de México, y el festejo, una de los más emblemáticos en el mundo.

Como tantas otras celebraciones, la pandemia también ha parado esta. El año pasado la Cofradía de San Juan Bautista dio a conocer la cancelación oficial de la celebración, después de que la Secretaría de Salud del estado negara el permiso correspondiente.

Aun así, la gente reconoce su valor cultural y espera que se retome.

“Son fechas bonitas que deberían vivir quienes no son de aquí”, dijo Roberto Rodríguez, quien, junto con Rojas, atiende un cibercafé. “Las celebramos dos veces al año, aunque este año está en ‘veremos’ por la cuestión de la pandemia, por lo que sería entendible si las autoridades eclesiásticas junto con las municipales deciden aplazarlas”.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)