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Taxistas mexicanos enfrentan doble golpe 

A pesar de la pandemia y de la competencia de servicios por celular, estos trabajadores no pueden parar. 

Desde hace uño, su vida ya no es igual.

Francisco Monzón Bejarano, de 50 años, es un taxista con número económico 8297, de la zona Veracruz–Boca del Río. Dice que ha recibido un golpe por doble en años recientes.

Cuando se declaró la pandemia en México en marzo de 2020, uno de los oficios más afectados fue el servicio de transporte público en su modalidad de taxi. El uso de este medio de transporte bajó repentinamente cuando la gente tuvo que resguardarse en su casa.

En realidad fue la gota que derramó el vaso, porque ya había bajas en los usuarios de taxis con la entrada al mercado mexicano de servicios de transporte que se piden por teléfono celular.

“Prácticamente los servicios de taxi por aplicación por celular ya nos habían dado el primer golpe”, dijo Monzón Bejarano.

“Lo que nos terminó por arrodillar fue la pandemia del Sars Cov 2, ya que el gobierno exhortó a la gente en todo el país a quedarse en sus hogares para evitar que aumentara el número de contagios entre la población”, dijo.

Los taxitas en México siguen las medidas de seguridad, pero la clientela ha disminuido de manera significativa. (Joe Raedle/Getty Images)

La pandemia se convirtió en una situación crítica para muchos de ellos. Al disminuir al mínimo o nulo el servicio al público, los taxis tuvieron que parar labores.

Previo a la pandemia, los conductores se habían quejado de la entrada de los servicios de transporte por medio de aplicaciones, entre las que destacaron “In Driver” o “Uber”, los cuales competían por sus clientes.

Los nuevos servicios ofrecían el nombre y dirección del conductor, información sobre el tipo de unidad que recogería al cliente y cortesías como refresco o agua durante el viaje.

“Resulta que estos servicios ya entraron a la ciudad de Veracruz y Boca del Río”, dijo Guillermo Larios Barrios, coordinador del servicio de taxi GL en la zona de Veracruz–Boca del Río. “Yo recuerdo que tanto el gobernador como el secretario de seguridad pública del estado señalaron que no iba a entrar ninguna de estas plataformas”.

Pero sí entraron, y después, vino la pandemia.

A finales de 2020, los taxistas tuvieron que implementar medidas de sanidad en sus unidades para poder salir a trabajar. Limpiaban sus unidades en cada servicio que daban, tanto para bien de ellos como para la seguridad de los clientes.

Ser taxista implica enfrentar la competencia, así como periodos de poca clientela, como la pandemia, que fue un golpe duro. (Lee Blanchflower/Unsplash)

Antes la preocupación de los usuarios era la seguridad. Había taxis robados y resultaba peligroso usar el servicio. Ahora la principal preocupación es que los taxis estén en buenas condiciones y con las medidas sanitarias que exigen las autoridades de salud.

“Te tienes que cuidar mucho más”, dijo Rosario Coba, de 54 años, quien usa regularmente este sistema de transporte. “Antes era la seguridad; tenías que estar pendiente de los falsos conductores de taxi, los cuales se dedican a robar. Ahora también te arriesgas a que si te subes a un taxi, puedas contagiarte”.

Con este tipo de acciones se busca que los conductores del servicio de taxi particular puedan sentirse seguros durante sus horas de trabajo, que usan tapabocas, gel y careta de protección y que llevan materiales para limpiar la unidad y el dinero que reciben a diario por el pago del servicio.

Los retos son cada vez mayores, pero quienes ofrecen este servicio no dejan de luchar y de asegurarse de que sus clientes lleguen a sus destinos a salvo.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)