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Adolescente ‘curado’ de rabia permanece en estado vegetativo desde hace 3 años 

Su familia vive en medio de la selva amazónica y lucha por llevar a su hijo a casa. 

BETIM, Brasil — Desde hace tres años, un adolescente brasileño permanece en estado vegetativo en un hospital a 20 horas en bote de su angustiada familia. Sus padres viven en medio de la selva amazónica, pero su situación económica les ha impedido llevar al joven de vuelta a casa.

Mateus da Silva tiene ahora 17 años. Él y sus hermanos fueron atacados por murciélagos vampiros e infectados con rabia entre 2016 y 2017. Sus hermanos, Lucas, de 17, y Miriã, de 10, murieron. Vivían cerca del río Unini, en las inmediaciones de las ciudades de Barcelos y Novo Airão en el estado de Amazonas, Brasil.

“Un investigador especialista en murciélagos vino y nos dijo que estos animales establecen su colonia y les gusta concentrarse en una sola víctima. De modo que es probable que los vampiros infectados eligieran la casa de Mateus para pasar la noche. Los niños fueron atacados repetidamente, 20 veces cada uno. Su padre había recibido más de cien mordidas en su vida. Así que pensó que era algo normal. Nadie le dijo que era peligroso”, dijo Satya Caldenhof, investigadora del Instituto Internacional de Educación de Brasil, quien vive en Manaos desde hace 15 años.

Mateus tenía 14 años en ese momento. El adolescente ha permanecido desde entonces en la unidad de terapia intensiva del Instituto da Criança do Amazonas, un hospital infantil en Manaus, la capital del estado.

El Departamento de Salud estatal dijo en un comunicado de prensa: “El niño está recibiendo toda la atención médica necesaria”.

Mateus da Silva tenía 14 años cuando los vampiros lo atacaron en su casa en medio de la selva amazónica. (Foto cortesía de la familia)

Condición de deterioro 

Después de su tratamiento inicial, que se consideró un éxito, Mateus fue señalado por los medios como la segunda persona en Brasil y entre diez en el mundo de haberse curado de la rabia tras someterse a lo que se conoce como el protocolo de Milwaukee.

Mateus fue sometido a un coma inducido para proteger su cerebro, pero ahora está en estado vegetal. Se encuentra inmóvil, recibe alimentos a través de una sonda y solo es capaz de mover los ojos.

Sus padres han luchado para que el adolescente vuelva a casa y pueda continuar su tratamiento ahí. Pero sus esfuerzos han sido infructuosos, debido en gran parte a su terrible situación económica.

La familia no puede pagar sus cuentas y comer con tranquilidad. Solo por el alquiler y la factura de la luz, la madre de Mateus, Débora dos Santos, y su padre, Levi da Silva, pagan 1,000 reales brasileños (183 dólares) cada mes. Este monto es equivalente al salario mínimo de este país. De modo que la familia no podría cubrir los gastos médicos de Mateus en casa, incluida la fisioterapia.

Caldenhof, quien ha seguido de cerca la lucha de la familia, organizó una campaña de recaudación de fondos para ayudar con los gastos. El objetivo es reunir al menos 30,000 reales (5,500 dólares) para comprar una casa nueva, adecuar la habitación de Mateus y adquirir comida.

Con el dinero recaudado hasta ahora, la familia compró una casa pequeña en fechas recientes. Ahora, los esfuerzos de recaudación se centran en proporcionar a Mateus y su familia los medios económicos para adaptar la habitación del joven y proveerlo de los alimentos que necesita.

Pese a su condición médica, Mateus podría recibir tratamiento en casa. Pero su familia debe encontrar apoyo económico para vivir en la comunidad remota de Novo Airão, en el estado de Amazonas, Brasil. (Foto cortesía de la familia)

La distancia se suma a las dificultades de la familia 

Para comunicarse con Levi, uno debe llamar a un teléfono público ubicado en una comunidad remota cerca de la ciudad de Novo Airão, adonde los padres de Mateus quieren trasladarlo. Levi se encuentra lejos del teléfono, que tiene un horario de uso específico y no siempre funciona, pues el sistema de comunicación en medio de la selva amazónica es inestable.

Sin embargo, vivir en Novo Airão será mejor que vivir en Manaus, dijo Levi.

“El costo de la vida allá es más barato, podemos ir a pescar, podemos hacer harina. [Vivir allá] va a aliviar nuestra situación. Podemos dejar de pagar el alquiler. La factura de la luz también es más barata. Solo Dios sabe si [Mateus] va a estar bien o no. Queremos al menos estar cerca de él durante el tiempo que Dios lo permita”, dijo Levi.

En diciembre pasado, los padres de Mateus recibieron la repentina noticia de que su hijo sería trasladado a la sala del hospital, que sabían que lo expondría al virus del COVID-19. “El gobierno de Amazonas y el hospital cometieron un gran error”, dijo Levi.

El hospital quería destinar la cama de terapia intensiva de Mateus para los enfermos de COVID-19.

Caldenhof logró que Mateus fuera devuelto a la unidad de terapia intensiva días después.

El confinamiento de la pandemia ha hecho que la vida de Levi y su familia sea aún más difícil.

“Estamos sobreviviendo. Es Dios quien nos sostiene. Hay momentos en que nos sentimos deprimidos. Sentimos dolor; nos sentimos mal. Es difícil. Cuanto más tiempo pasa, más desesperados estamos”.

(Traducido y editado por Gabriela Olmos.Editado por Melanie Slone)

(Editado por Gabriela Alejandra Olmos y Melanie Slone)