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Salvados de la calle: Rescatan a animales en México

Hay cada vez más grupos y personas que se dedican a esta labor, trabajando en conjunto para poner fin al problema. 

Como en todas partes del mundo, los rescatistas de animales en México han sido testigos del maltrato y de las condiciones de salud degradantes que sufren estos seres, casi siempre en las calles del país.

La gran mayoría de estos animales nunca es reclamada por un dueño o alguien que pueda apoyarlo, a pesar de que muchos son mascotas que han sido abandonados.

“El tema del abandono de los animales en las calles implica un problema ambiental y de salud, pero también es corresponsabilidad de los ciudadanos”, dijo la reconocida rescatista Adriana Alaluf, quien desde hace once años dirige la asociación civil ‘Casitas en Movimiento”, con sede en Veracruz, México. “Solo uno de cada 10 animales que llegan a los Centros Antirrábicos o de Salud Animal es reclamado por su dueño”, dijo.

Muchos animales, en especial perritos, llegan al centro casi al borde de la muerte. Al mismo tiempo, hay casos de progreso y mejoría, además del amor incondicional que dan al sentirse protegidos tras haber pasado por una situación de riesgo.

Cientos de personas se animan a convertirse en rescatistas de animales callejeros o en situación de maltrato en México. La mayor parte comienza dando asilo o adoptando perros o gatos que han sufrido de frío y hambre, pasando de tener un animalito en casa a tener más, o asociándose con refugios para cuidarlos.

Desde hace 11 años, Adriana Alaluf se dedica al rescate de perros y gatos callejeros. (Christian Valera Rebolledo/Café Words)

La asociación civil Casitas en Movimiento es uno de estos refugios. La idea nació cuando la directora, Alaluf, vio que la situación de perros y gatos en su ciudad era literalmente un problema de salud pública. Al mismo tiempo, ella reconoce que, pese a su esfuerzo en la materia, es necesaria la responsabilidad compartida entre ciudadanos y gobierno.

“Es necesario implementar una campaña de promoción de ‘dueños responsables’, para que la gente aprenda a tratarlos con respeto y responsabilidad”, dijo Alaluf.

El trabajo de los rescatistas es procurar que el mundo sea un lugar mejor, brindando apoyo, amor y cariño a seres débiles o enfermos. En retribución, muchas personas suelen dejar atrás sentimientos de vacío o soledad desde el momento en que cooperan con centros de adopción certificados, o por su cuenta.

Para Alaluf, la Ciudad de México es un ejemplo de políticas públicas encaminas a erradicar el problema de perros y gatos ferales.

La Asamblea Legislativa aprobó que quien lastime a un animal podrá ser castigado con penas de entre seis meses y dos años de cárcel”, dijo.

Alaluf dice que este tipo de programa hace falta en el resto del país.

“Para superar el maltrato y abandono animal en el resto del país, es necesario aterrizar legalmente que ‘no son cosas’; además se deben definir las distintas formas de crueldad física”, dijo.

“El principal problema radica en la poca regulación que se tiene en la compra de animales en lugares no autorizados. Además hace falta fomentar el cuidado de los animales mediante unidades móviles que recorran la ciudad invitando a los ciudadanos a vacunar, esterilizar y cuidar a sus mascotas”, dijo la directora de Casitas en Movimiento AC.

“La corresponsabilidad y el respeto es básico; hay que enseñar a niños y jóvenes a cuidar de los animales”.

Los perros y gatos callejeros suelen tener muchos problemas de salud. (Juan Álvarez Ajamil/Unsplash)

La mayor parte de las veces el dinero para el alimento sale de los bolsillos de los rescatistas, aunque pueden crearse redes comunitarias y de donación. Hay animales que necesitan cuidados y tratamientos especiales, pero eso no los detiene, pues sienten que un animal también tiene derecho a una vida digna.

Estas personas mayormente se dedican a recorrer las calles de sus localidades para encontrar animales abandonados. También reciben llamadas telefónicas con reportes de que en ciertas casas hay animales maltratados, por lo que se levantan investigaciones para saber si el dueño debe ser multado.

Además, se realizan campañas de esterilización.

“Es preocupante, porque el número de perros y animales en las calles crece día con día, lo que trae miseria y sufrimiento para millones alrededor del mundo”, dijo Alalef. “Pero sabemos que si todos colaboramos, podemos cambiar esta situación mediante la esterilización”.

“Sacar a un animal de la calle resuelve un problema, pero la esterilización previene muchos más. El procedimiento evita que tenga futuras crías que no vayan a encontrar un hogar, y disminuye el riesgo de enfermedades”.

Además, entre más animales no esterilizados haya en la calle, más animales sin vacuna andan por los vecindarios, propensos a contraer enfermedades que afecten a mascotas domesticadas.

Se busca hacer conciencia de que el abandono animal es peligroso, no solo para los animales, sino también para la sociedad.

A veces la labor se da entre familias y generaciones. Se crean familias grandes con integrantes caninos o felinos, además de aves u otros animales como roedores y reptiles.

“La sobrepoblación de perros callejeros en muchos lugares del mundo es excesiva”, dijo la rescatista. “Muchos de estos animales corren con la mala suerte de llegar a una perrera, en la que son sometidos a la eutanasia por falta de espacio, fondos y de personas que estén dispuestas a recurrir a la adopción canina; por eso es importante actuar”.

Alalef dijo que es importante que los dueños pongan etiquetas de identificación en sus mascotas.

Alalef agota sus esfuerzos por atraer la mirada de posibles hogares adoptivos. (Christian Valera Rebolledo/Café Words)

“La identificación trae muchos beneficios; te ayuda a reunirte con tu perro en caso de que se pierda y demuestra que eres responsable por él, ya que el perro queda claramente identificado como tuyo. Este también es un punto de arranque si se desea erradicar el problema”, dijo.

Cualquier persona puede ser rescatista de animales, desde profesionistas hasta amas de casa, estudiantes o jubilados. Pueden apoyarse de veterinarios u otros centros de rescate que tengan tiempo funcionando, pues quedarse con animales en casa es un reto y una responsabilidad.

Otras personas se dedican a reubicar perros y gatos a manera de adopción, ofreciendo asesorías para los tratamientos y medicamentos pertinentes. También se da seguimiento a las casas que acogen animales para saber que continúan a salvo.

“Mis dos gatos son rescatados”, dijo Eduardo Vargas Enríquez, estudiante de posgrado que radica en el estado de Veracruz. “Contacté a una persona que rescata animales y los prepara para darlos en adoptación. Originalmente, solo iba a quedarme con uno de ellos, pero me dijo la persona que eran hermanos y se llevaban muy bien juntos. No pude separarlos, así que me quedé con los dos”.

Los rescatistas de animales también dan facilidad para que los nuevos hogares de las mascotas tengan lo mejor para sus nuevos compañeros. No se les da a cualquier persona, pues la idea es que estén en las mejores manos.

“Vino a mi casa a conocer el ambiente y a conocer mi rutina; me dijo que si las condiciones no eran óptimas no me los podía dejar, yo no tuve problema”, dijo Vargas Enríquez. “Cuando vio que todo estaba en orden, me los dejó con un poco de comida”.

Lo cierto es que la labor del rescatista no termina cuando el animal ya es adoptado. De vez en cuando hay que checar a las mascotas para saber si todo va en orden, o si es necesario cambiar los procedimientos de adopción.

“Ya estaban desparasitados, pero me dio la tarjeta de un veterinario con el que está asociada en donde me dan descuento por consulta por ser mascotas rescatadas. Así, les puedes dar seguimiento y el mismo veterinario puede informar a la rescatista cómo van los animales”, dijo Vargas Enríquez.

El amor que se recibe a cambio es la mejor recompensa.  “Tenían tres meses cuando llegaron a mi casa”, dijo Vargas Enríquez. “De aquello ya pasaron seis, y no pude haber tomado mejor decisión”.

(Editado por Melanie Slone y Luz Marina Miniter)