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Lo más destacado en inteligencia mexicana se va del país 

La fuga de cerebros es un problema que roba al país de las personas más capacitadas cuando buscan oportunidades fuera.

México busca mejorar sus condiciones de vida, pero la fuga de cerebros es una sombra que acecha siempre.

Los medios de comunicación acuñaron en la década de 1960 el concepto de ‘fuga de cerebros’, un término que define a los profesionales que han obtenido un título universitario en su propio país y se han trasladado a otros lugares para continuar su formación. Hacen investigación o encuentran mejores oportunidades laborales de las que pudieron haber aspirado en su país de origen.

“Bueno, también se le conoce como ‘fuga de talentos’ y ocurre cuando personas con formación académica elevada emigra a otros países en busca de oportunidades. Principalmente lo hacen por motivos económicos y profesionales”, dijo Manuel Salinas, catedrático e investigador en retiro de la Universidad Veracruzana, en México.

Para Salinas, la “fuga de cerebros” es un fenómeno en el que confluyen diversos factores, que van desde la educación, la economía, el crecimiento profesional y la falta de oportunidades, algo que se da en países en vías de desarrollo.

El ramo de las matemáticas suele atraer talento de países menos desarrollados económicamente y jalarlo hacia los países más ricos. (Jeswin Thomas/Unsplash)

En México, más de medio millón de profesionales entran en esta categoría, según datos publicados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y la Secretaría de Educación Pública, en 2008. El término cobró más fuerza y sentido a partir de las pérdidas económicas ocasionadas por la situación que generaba la misma salida de talento del país, cosa que sigue causando graves daños.

Para definir mejor este fenómeno, se habla en la actualidad del término ‘Migración de Altamente Calificados’. El Banco Mundial estima que en 2011, alrededor de 400 mil profesionales mexicanos viven en Estados Unidos, muchos de los cuales consiguieron trabajos como ejecutivos de grandes empresas dedicadas a la tecnología.

“Las causas que orillan a la fuga de talentos son varias, pero yo mencionaría tres que son muy importantes: la falta de oportunidades; esta es la más importante y en realidad engloba todo”, dijo Salinas. “Después, tenemos las motivaciones económicas, porque en sus países de origen la paga es inferior respecto a otras naciones. En último lugar coloco a la motivación profesional, porque muchos sienten que en sus países de origen no hay oportunidades de evolucionar”.

La migración mexicana hacia Estados Unidos es un tema importante. En el siglo XX esta migración creció sustancialmente, más bien por motivos intelectuales que por falta de recursos.

Hay diferencias obvias desde la perspectiva política, pues se han establecido acuerdos como el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que otorgan visas a inmigrantes calificados en materia de intelectualidad, a diferencia de los inmigrantes indocumentados que no pueden cruzar con libertad las fronteras. Ocasiona la fuga de cerebros mexicanos, porque muchos sienten que sus carreras profesionales son más valoradas en el extranjero.

El conocimiento es altamente valorado, pero ciertos países pagan más por ponerlo en práctica. (Joshua Hoehne/Unsplash)

Hoy, Estados Unidos no es la única opción.

“Antes veíamos estos apoyos por parte de países como Estados Unidos; hablo de la década de los noventas. Ahora vemos como países como Canadá, Alemania, Holanda, ofrecen respaldo en específico a mexicanos que gusten ir a laborar allá”, dijo el catedrático. “Esto también se debe a que internacionalmente se reconoce al mexicano como una mano trabajadora no solo en cosechas, sino en un abanico de oportunidades que van desde la limpieza hasta la ciencia”.

Se ha indicado que una de las mejorías principales para detener esta fuga sería que las empresas ofrecieran la oportunidad de regresar e integrarse a empresas, lo cual también beneficiaría al desarrollo del país.

Pero por ahora, Salinas ha visto a sus mejores alumnos migrar por oportunidades de trabajo en el extranjero que no pueden rechazar.

(Editado por Melanie Slone y Luz Marina Miniter)