Menu

La minería en América Latina: ¿apoyo o maldición? 

Ofrece inversión y trabajos, pero a costa del medio ambiente y las condiciones sociales. 

América Latina es uno de los principales puntos en el mundo que atrae a compañías y gobiernos extranjeros en busca de materia prima, un proceso que implica grandes cantidades de inversión, pero también muchos estragos.

La región está vinculada a la explotación minera como principal fuente económica desde el mundo antiguo hasta el actual. Es la principal exportador de oro, plata, plomo y cobre. En Brasil se exporta también el hierro.

Hoy, los minerales más buscados son el litio o el niobio, los cuales son fundamentales para la industria moderna de la tecnología.

Al mismo tiempo, el impacto que tiene esta actividad en recursos naturales como el agua o la invasión territorial afecta a la población en general, causando consecuencias negativas que de momento pueden ‘arreglarse’ con soluciones inmediatas, pero que a largo plazo podrían llegar a ser irreversibles.

Encima, las zonas mineras de metales suelen ser tierras indígenas, donde pueden surgir problemas y conflictos sociales o acusaciones de que no se haya llegado a un acuerdo entre los habitantes y los gobiernos de la región.

Además, las minas pueden ser un ambiente denso para los trabajadores, quienes deben pasar por lugares arriesgados, a costa de la explotación natural de minerales que son buscados por empresas que se dedican a la tecnología o a la industria aeroespacial.

Sludge rivers leave a costly mark on the land, much of which is inhabited by Indigenous groups. *** Los ríos de lodo industrial dejan una marcan costosa en la tierra, mucha de la cual es habitada por grupos indígenas. (Ivan Bandura/Unsplash)

La sociedad ha protestado para exigir derechos, mejores condiciones laborales, material y equipamiento adecuado, así como cuidados del medio ambiente. Hay activistas involucrados que intentan mediar entre las poblaciones afectadas y los gobiernos, o hasta las organizaciones internacionales.

“La industria minera nos roba nuestras riquezas y al final nos dejan con grandes pérdidas como daños en tierras de cultivos, ríos contaminados y en sí todo un medio ambiente afectado”, dijo Alejandra Casso, activista mexicana por el mejoramiento del medio ambiente.

Los estragos a la tierra resultan ser menores en comparación con la ganancia final. Gobiernos de otras regiones se llevan la materia prima que no tienen en su terreno o que no pueden explotar debido a leyes ambientales más estrictas. Una empresa privada extranjera se lleva todavía más.

Mining activity in Peru has devasted the landscape. *** La actividad minera en Perú ha devastado el paisaje. (Fabio Hanashiro/Unsplash)

“La situación de la minería es grave”, dijo la activista, “la que se hace en México o en cualquier otro país latinoamericano, por los problemas que sufre la población”.

Por el otro lado, hay quienes aseguran que las empresas mineras son una ventaja para las poblaciones, al traer trabajos, inversión y patentes.

“El problema es que las empresas mineras ofrecen desarrollo, empleo, pero nunca avisan de las grandes consecuencias que trae consigo la actividad”, dijo Casso.

Los gobiernos de los países latinoamericanos suelen conceder permisos a las empresas mineras, ya que estas ofrecen inversión económica o a veces la transferencia de tecnología. El dinero que cambia de manos manifiesta la situación económica de la región que muchos historiadores y sociólogos aseguran no ha evolucionado tanto desde la llegada de los europeos en el siglo XVI.

Ahora, otros países se han unido a la extracción en América Latina, como los asiáticos. Mientras tanto, puede resultar difícil encontrar información sobre estas actividades.

“Los medios de comunicación deberían de informar de estas situaciones, pero no es así”, dijo Casso.

Determinar si la actividad minera es un impulso para la región, o si es una maldición disfrazada, es un asunto que los gobiernos latinoamericanos discuten en la actualidad.

(Editado por Melanie Slone)