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La historia del café juega un papel estelar en Costa Rica

Los volcanes del país generan una tierra que da un producto especial, el cual ha influido en el desarrollo.

Más que una bebida, el café de Costa Rica es una cultura llena de tradición.

Esta cultura está sostenida por su gente y la dedicación a la hora de seleccionar desde las semillas hasta la forma de servir y acompañar en la mesa. El café es reconocido como un estándar a nivel mundial por su calidad gourmet, bajo la Indicación Geográfica Protegida que engloba todo el café que se haga en el país.

Las primeras semillas de café procedieron de las Antillas, entre 1776 y 1820, según se reconoció de forma oficial en el Archivo Nacional de Costa Rica. El primer cultivador de café fue el Padre Feliz Velarde; distribuía semillas entre los vecinos para que estos pudieran sembrarlas también.

Hasta 1830 a Mariano Montealegre se le consideró como el impulsor principal del cultivo de café. A esta actividad se le brindó apoyo por parte de los dos primeros Jefes de Estado, Juan Mora Fernández y Braulio Carrillo, quienes apostaron por el desarrollo de una actividad cafetalera con enorme capacidad de generar un crecimiento económico que beneficiara a la sociedad. Se exportó a Chile en 1831, donde era un producto consumido principalmente por europeos, quienes lo reexportaban a Londres.

La principal actividad económica de Costa Rica giró entorno al cultivo y comercialización del café, con grandes beneficios a nivel social y cultural. Se vivieron grandes eventos a raíz de su especialidad comercial, como la Política Agrícola Oficial; la primera imprenta; la titulación de tierras para el café; la emisión de moneda; los servicios de correos, carreteras, universidades y hospitales; el ferrocarril al Atlántico, la modernización en la urbe de la capital, entre otros hechos a los cuales se les denominaron como parte de la oligarquía del café.

Se cultivan dos especies de café en Costa Rica — la robusta y la arábica. 

En 1989, se prohibió la siembra de café robusta, por considerarse de menor calidad, y se sembraba únicamente la especie arábica. En 2018, el gobierno cambió la ley para que se permitiera este tipo de cultivo en ciertos lugares de Costa Rica donde la arábica no se daba.

En Costa Rica el café se cultiva en tierra fértil, con poca acidez y de origen volcánico, pues estas son las condiciones para una producción ideal. Se cultiva en ocho zonas productoras, donde la tecnología ha permitido durante más de 200 años — y gracias al Instituto del Café de Costa Rica con su Plan Nacional Cafetalero — que las plantaciones contengan las características esperadas, como Región Brunca, Turrialba, Tres Ríos, Orosi, Tarrazú, Valles Central y Occidental y Guanacaste.

Costa Rica’s land is perfect for coffee growing, thanks to all the volcanoes, like the Poás. *** La tierra de Costa Rica es idónea para el cultivo del café gracias a todos los volcanes, como el Poás. (Alejandro Leiton/Unsplash)

“Quizá lo que hace tan famoso al café de Costa Rica es su forma de cultivo, en el que interfieren la altura, lo beneficioso del clima”, dijo Alfredo Vargas, productor cafetalero del estado de Veracruz, “las normas de calidad que se exige para cumplir con las certificaciones y que se rigen a todos los productores”.

Se usa un método de recolección manual que selecciona solo el grano maduro, para luego clasificar y limpiar, después de la remoción de la pulpa.

“El café se recibe a los productores y se mide, eso es una regla que tiene muy marcada los ticos”, dijo el cafetalero. “Mientras hacen eso, también va de la mano un semi control de calidad, principalmente cuando son inicios de cosecha porque el café no llega tan puro y tan bueno; ese tipo de exigencias entre ellos mismos hace que su café sea de clase mundial”.

Coffee beans in Arenal, Costa Rica. *** Granos de café en Arenal, Costa Rica. (Angela Pham/Unsplash)

Así, Costa Rica es un país con tal nivel de competencia y orgullo en este gremio que desde 2007 se organizan competencias de cata para elegir los primeros diez mejores cafés.

Es una gran tradición por parte de muchas familias que durante generaciones han sido parte de la adaptación y mejora en la calidad del café. Este país se llena de orgullo por todo el esfuerzo puesto en uno de los productos que más distingue a su pueblo.

(Editado por Melanie Slone)