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El béisbol, el rey de los deportes en la República Dominicana

La isla ha invertido tanto en el deporte que jugadores de todo el mundo llegan para entrenar. 

El béisbol, un deporte amado y practicado por miles de personas en todo el mundo, tuvo un gran alcance en el Caribe a finales del siglo XIX.

En la República Dominicana, es el deporte oficial, establecido con la liga Ozama. El juego llamó tanto la atención que creció muy rápido, tal vez como escape de la situación política y económica de la isla.

El deporte nacional 

A principios del siglo XX, los jugadores dominicanos eran el pilar del juego, reconocidos a nivel mundial. El lanzador Baldomero Ureña (Mero) fue contratado en 1922, por Ponce de Puerto Rico, y 3 años después, se convirtió en el primer pelotero criollo que jugó en las Grandes Ligas estadounidenses, con el Allentown.

“Es el deporte oficial del ese país caribeño”, dijo Roberto Rojas, entrenador mexicano de béisbol. “Llegó a él a finales del siglo XIX y despegó como el más popular, aunque son diversas las versiones que se exponen de cómo es que llegó el béisbol a República Dominicana. Cuando se abre la puerta a República Dominicana a las Grandes Ligas, comenzó la pasarela de jugadores estrellas provenientes de dicho país con destino a diferentes equipos de todas las Grandes Ligas”.

Many Dominicans dream of playing in the Big Leagues. *** Muchos dominicanos sueñan con jugar en las Grandes Ligas. (Nicole Green/Unsplash)

Muchos beisbolistas dominicanos empezaron a formar parte de ligas en el extranjero, sobre todo en Puerto Rico y Venezuela, y el país empezó a recibir a jugadores cubanos y puertorriqueños, para que participaran en campeonatos nacionales.

Se recuerda la época del ‘campeonato de lujo’, en 1929, cuando la cantidad, calidad y costo se elevaron gracias a la importación de jugadores para la Serie Nacional. Después de eso, pasaron siete años para que hubiera otra serie igual.

El dictador Trujillo luchó por glorificar este deporte. No reparó en los gastos para hacer de 1937 el año en que los mejores jugadores de la liga negra de Estados Unios llegaran a la República Dominicana. Así, el país se quedó sin pelota profesional por 14 años, a causa de la enorme inversión económica.

Para la década de 1950, se restablecieron y se reforzaron los campeonatos nacionales, impulsando en su debut a los primeros dominicanos en las Grandes Ligas estadounidenses.

Hoy, centenas de jugadores han formado parte de las Grandes Ligas, como Juan Marichal, quien logró entrar al Salón de la Fama en Cooperstown, o como Felipe Rojas Alou y Tony Peña, por su excelente dirección de equipos. Estos y otros tantos jugadores han ganado premios por su increíble desempeño y desarrollo.

Baseball is a good outlet in the face of the island’s problems. *** El béisbol es una manera de relajarse ante los problemas que la isla enfrenta. (Nicole Green/Unsplash)

“Entiendo que, para esas fechas, el béisbol haya sido algo grande para los dominicanos, y luego para todos los países caribeños, y después para los del continente”, dijo Aarón Rivas, jugador mexicano amateur. “Lo entiendo porque ahora mismo el béisbol sigue siendo la sensación para muchos quienes lo practicamos con el sueño de llegar a las Grandes Ligas”.

La República Dominicana es hoy un campo fértil de fuertes entrenamientos y canchas que mantienen los principales equipos de las Grandes Ligas estadounidenses, como los Yanquis, los Bravos de Atlanta, los Dodgers de Los Ángeles, los Reales de Kansas y el Hiroshima Toyo Carp, de la liga japonesa. El Baseball City fue la última gran inversión, la más ambiciosa y compleja, en el desarrollo del perfil deportivo de muchos jugadores en toda América Latina — de más de 2 millones de dólares — y tiene a su cargo a cuatro equipos, Minnesota, Cincinnati, Arizona y los Cachorros de Chicago.

Este país se convirtió en el centro de entrenamiento más buscado por extranjeros de Estados Unidos, disciplinando a dominicanos, estadounidenses, mexicanos, panameños, venezolanos y puertorriqueños que eligen confiar en República Dominicana para mejorar en este deporte.

(Editado por Melanie Slone)