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“La Virgen me lo concedió”: ¿Existen los milagros?

Hay muchos testimonios, pero no todos creen en los ‘milagros’.

“Lo que es imposible para el hombre es posible para Dios”, reza el evangelio de Lucas en el Nuevo Testamento.

Se cuentan de casos sobre milagros inexplicables que se multiplican por toda América Latina entre creyentes de María, la madre de Jesús. Pero, la pregunta asalta a la razón: ¿Existen los milagros?

Si bien el protestantismo crece cada año en América Latina—donde la población es mayoritariamente cristiana—, la religión católica ocupa el primer lugar, lo que la convierte en un factor cultural importante en diversos países latinoamericanos.

Por ejemplo, en México el catolicismo es la religión dominante, con fieles entre más del 80 por ciento de la población. En este país, la lista de milagros concedidos por la Virgen de Guadalupe es larga. Algo similar sucede en naciones como Guatemala, Venezuela y Brasil.

¿Qué es un milagro?

Para la Iglesia Católica, un milagro es aquello que rompe con las leyes de la naturaleza, debido a la consideración divina.

De otra manera, se hablaría de fenómenos sin explicación inmediata, interpretaciones personales y cambios en la forma de percibir el mundo, pero, ¿son en realidad milagros?

In Latin America, millions pray to the Virgin of Guadalupe. *** En América Latina millones veneran a la Virgen de Guadalupe. (Christian Valera Rebolledo)

Hay muchos casos puestos en “manos” de la Virgen de Guadalupe con resultados exitosos, y quienes viven esta experiencia la consideran como un milagro. Por eso, para el clero no es sorpresa ver cada 12 de diciembre a miles de peregrinos llegar hasta el Cerro de Tepeyac, para dar gracias a la Madre de Cristo en su día. 

Los fieles a la Virgen cuentan lo que ellos perciben como milagros concedidos por ella.

“Eran los primeros meses del año 2000; empezaba el milenio”, dijo Manuel Cuevas, ingeniero mexicano. “Una tarde mi nieta que recién había cumplido tres años en diciembre empezó a llorar, tenía temperatura. Esa misma noche no se podía sentar porque le dolía la espalda y corrimos al doctor. Sin nosotros esperarlo, la internaron y después cayó en coma. El médico, un infectólogo al que le tenemos agradecimiento, fue claro al decirnos que se trataba de una neumonía agravada. La niña tuvo que ser intubada, y era trágico verla conectada y con un catéter que entraba por su cuello”.

“La primera semana sufrimos, lloramos. El doctor nos dijo que le habláramos al oído y que si éramos creyentes, pidiéramos por ella, porque todo lo humanamente posible se había hecho ya”, dijo Manuel Cuevas.

“Desesperado, me hinqué y le pedí a la Virgen que me la salvara. Fue casi un mes y no había nada más qué hacer. Tomé la camioneta y me dirigí a la iglesia; me arrodillé y le hice una promesa a la Virgen. No puedo decir lo que prometí, pero esa tarde la niña despertó. El mes pasado la niña cumplió 24 años, ¿Cómo le llamas a eso? El doctor y los demás que encabezaban el caso no tuvieron explicación. Yo sí que la tuve; eso fue obra de la Virgen. Mi nieta es un milagro”.

Pese a los cuantiosos casos milagrosos de los que da cuenta la iglesia—y en pocas ocasiones la ciencia—, hay quienes afirman que los milagros no existen y que todo resultado es propio de la vida misma.

“Uno de los mayores sesgos cognitivos es que, si no podemos darle explicación a algo, inmediatamente entra en la categoría de lo sobrenatural, de lo milagroso”, dijo Edgar García, psicólogo. “En otras palabras, es confundir lo inexplicable con lo no explicado. Algo similar pasa cuando acuden a ver un show de magia. La gente no lo puede explicar, pero no lo llevan al terreno de lo milagroso”.

Así, para algunos, los milagros se deben simplemente a la devoción que se inculca a las personas desde su infancia.

La pregunta perdura, ¿existen los milagros? Muchos fieles en México y el resto de América Latina afirman que sí, y profesan su fe, pidiendo y recibiendo milagros.

(Editado por Melanie Slone)