Menu

¿Qué es el refresco “Zaraza Vargas” y de dónde viene?

El estado de Veracruz, en México, ofrece productos únicos. 

No se debe visitar el estado de Veracruz, en México, sin probarlo.

Así como es característico del Puerto de Veracruz el café de “La Parroquia”, también lo es tomar un refresco “Zaraza Vargas”. Esta bebida de origen veracruzano ha perdurado por varias décadas en el gusto de chicos y grandes.

Es un refresco con un sabor muy peculiar. Pareciera que es de durazno, pero deja un suave sabor a chocolate. Para disfrutarse al máximo, debe estar muy frío.

La historia de un refresco veracruzano

En 1965, la embotelladora G. Vargas y Compañía Sucesores—en la avenida Allende, justo enfrente de lo que fue el ex penal del puerto de Veracruz—lanzó a la venta de la bebida, que era muy limitada, ya que el envase era muy caro para la embotelladora. En esos tiempos, solo se vendía en botellas de vidrio, las cuales tenían un dibujo muy característico. De esta manera, solo se le podía comprar en tiendas y restaurantes de Veracruz, Boca del Río, Alvarado y Cardel.

“En los setentas e inicios de los ochentas, era un refresco muy conocido entre las familias porteñas de la ciudad de Veracruz, no se diga en las fiestas, era el más pedido”, dijo Ricardo Cañas Montalvo, cronista de la ciudad de Veracruz. “La embotelladora se encontraba en la avenida Allende. A pesar de que tuvo que sortear la llegada de refrescos como Coca Cola y Pepsi, este refresco se aferró a no desaparecer, donde gracias a la lealtad de la gente, sigue hasta nuestros días”, dijo.

Así como el Gran Café de la Parroquia es emblemático de la ciudad de Veracruz, el refresco Zaraza Vargas es una tradición local. (Foto de Wikipedia Commons)

En la década de 1980, la competencia hizo que Zaraza Vargas prácticamente desapareciera, con la mercadotecnia fuerte de refresqueras extranjeras y marcas regionales. La maquinaria de la empresa estaba obsoleta, los sindicatos presionaban, y faltaban recursos económicos, por lo que la producción del refresco se detuvo en la década de 1990.

 

En 1992, la embotelladora fue adquirida por el empresario cordobés Julián García Carrera, quien era propietario de otra línea de refrescos veracruzana llamada Jarochito. Así, la Zaraza pasó a fabricarse en la ciudad de Córdoba, Veracruz. Para el año 1993, la marca se relanzó; sin embargo, su sabor cambió un poco, porque los ingredientes de los saborizantes ya no se fabricaban. Pese a esto, el refresco se vendía bien en las tiendas de Veracruz y otros estados como Puebla y Oaxaca.

La etiqueta de la bebida es muy conocida en Veracruz. (Foto de Carlos Ramírez)

“En la parroquia es muy tradicional tomar una ‘Zaraza Vargas’ bien fría y más si hace calor, o para acompañar unos tirados”, dijo Cañas Montalvo. “También se tiene una costumbre en el sur del estado de combinarla con cerveza, es cuestión de gustos. Como veracruzanos, debemos apoyar para que este refresco no desaparezca”.

El refresco Zaraza Vargas nos recuerda que Veracruz es parte de la historia de la industria refresquera mexicana. A pesar de la competencia voraz, la bebida sigue viva, formando parte de las tradiciones de las familias veracruzanas.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)