Menu

¿Qué es la ‘depresión blanca’?

Se da en la temporada invernal y no es permanente, pero puede ser peligrosa. 

Durante las festividades en invierno, sobre todo el fin de año, existe un fenómeno llamado “Trastorno Afectivo de Invierno” o “Depresión Blanca”. Ocasiona que muchas personas no sientan deseo ni interés por celebrar y que caigan en depresión.

Se trata de episodios recurrentes en ciertas temporadas del año y se considera como una alerta en la salud emocional de las personas, afectando a uno de cada tres adultos mayores que padecieron depresión a temprana edad.

¿Por qué sucede este Trastorno Afectivo de Invierno?

Se asocia con la idea de cerrar y comenzar ciclos nuevos; mentalmente, pueden hacerse recapitulaciones de todo lo que se hizo o no durante el año y pueden recordarse los momentos buenos y malos. Se le suman las sensaciones de inconformidad y de deuda, tanto económica como moral, acerca de las cosas que no se hicieron. Puede pesar una lista social e impuesta que insiste en que “hay que ser felices”, lo que afecta el estado anímico de las personas.

El clima frío también influye, provocando tristeza. (Foto de Alex Iby/ Unsplash.com)

“Se llama blanca porque en la psicología el color blanco está asociado primero con la pureza e inocencia, pero por otro lado y acá sí aplica a la depresión blanca, está relacionado con lo frío y con el aislamiento que los americanos llaman los ‘blues de Navidad’; importante aclarar que no es un trastorno psicológico, es un estado de ánimo negativo y temporal que brota con la reacción emocional a la decoración navideña o los villancicos, con todo lo relacionado al tema de la temporada misma”, dijo Christina Balinotti, psicóloga argentina radicada en Miami.

No existe un rango de edad para experimentarla, pero sí hay una serie de factores que pueden detonarla. Si la persona ya ha presentado cuadros depresivos con anterioridad, si tiene antecedentes familiares o si hay abuso de sustancias tóxicas como drogas o alcohol, es más propensa a vivir la depresión blanca.

También el efecto del clima puede influir en el estado de ánimo y las sustancias del cerebro, como los neurotransmisores y la melatonina—relacionada con el sueño—y la serotonina, que afecta en el estado anímico. En invierno, la serotonina baja, así que el ánimo decae, lo que afecta la propensión al padecimiento y la interacción social del individuo.

“La depresión blanca no está en los manuales de psicología ni de psiquiatría. Insisto en que es un estado de ánimo negativo pero temporal, es decir que pasa. Vemos tanta decoración navideña, la publicidad llena de villancicos y entonces empezamos a disparar este estado de ánimo. Algunos de sus síntomas son la tristeza, el mal humor, nostalgia, ansiedad, insomnio, irritabilidad, apatía y desinterés”, dijo Balinotti, quien también es escritora.

Esto se presenta entre 1 y 2% de la población, atacando su ciclo de sueño y apetito y causando irritabilidad, pérdida del interés en lo cotidiano y aislamiento social, y por ende, depresión. Cuando se trata del período estacionario navideño, puede durar todo el invierno, empezando en septiembre y disminuyendo en mayo.

¿Cuáles son los principales síntomas de esta afectación?

Son varias señales posibles, empezando por los problemas de sueño o la fatiga en exceso como síntomas extremistas. También se presenta la falta de apetito o el comer en exceso—lo que altera el peso de la persona—, una disminución de la energía y—en casos extremos, pero latentes—ideas suicidas. Quienes pueden detectar estos padecimientos son las personas cercanas al afectado, como la familia o los amigos. Si alguien comienza a aislarse y a presentar cambios escabrosos en su forma de ser o socializar, es el momento de tomar las medidas precisas.

Es una afectación temporal, pero puede presentarse con mucha fuerza. (Foto de Raymond Kleboe/Hulton Archive/Getty Images)

“Algunos consejos para evitar la depresión blanca es evitar el consumo del café y bebidas estimulantes, porque la cafeína lo que hace es disminuir la serotonina, este químico de la felicidad que debemos tener siempre muy elevada; intentar en lo posible dormir bien porque eso también ayuda al tema de la serotonina; una dieta variada un poco más mediterránea con pescados y verduras, menos hidratos de carbono; y por supuesto, una buena actitud para evitar pensamientos rumeantes”, dijo Balinotti.

La presencia de otros, de forma empática y constante, ayuda a la persona a sentirse apoyada y con la libertad de expresar sus sentimientos. Puede indicar lo que le sucede, cómo se siente y qué necesita. En caso necesario, se debe consultar con un psicólogo o psiquiatra, por si hay que tomar medicamento, pero solo un especialista puede determinarlo.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)