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¿Por qué se celebra a la Inmaculada Concepción?

El agradecimiento y la entrega resaltan en esta conmemoración. 

Cada 8 de diciembre, según el calendario litúrgico de la Iglesia Católica, se festeja el “Día de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María”, una de las celebraciones más importantes para los feligreses españoles. Es un motivo para vestirse de gala, agradecer, asistir a la iglesia y entregarse en cuerpo y alma.

La historia data de 1854, año en que se promulgó el dogma de sus fieles creyentes, pues de corazón comparten con el mundo que “La Virgen María” fue la única persona en todo el planeta que fue concebida sin pecado original.

¿Cuál es la historia?

Todo comenzó entre el 7 y 8 de diciembre en 1585, cuando “El Tercio (unidad militar) del Maestre de Campo Francisco Arias de Boadilla” y más de 5,000 de sus hombres pelearon en combate en la guerra de los 80 Años en Flandes, Holanda. El ejército español derrotó al enemigo, pero no fue fácil. En busca desesperada de una forma de salvación, subieron al monte de Empel, donde se refugiaron. Un soldado se topó con una tabla con la imagen de la Virgen María mientras buscaba hacer una trinchera. Esta tabla flamenca, según lo que ellos contaron, fue lo que los salvó, pues sobrevivieron a pesar de las adversidades.

La Virgen de la Inmaculada Concepción. / Foto Carlos Ramírez

La proclamaron patrona de los “Tercios Españoles”, le alzaron un altar y rezaron toda la noche. Pudieron huir porque el agua se congeló y de esta manera tuvieron un camino por el cual andar. El pontificado Pío IX firmó la declaración, o “La Bula Ineffabilis Deus” (Inefable Dios), en 1854, de que sería oficial el Día de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, pero fue en 1708 que el Papa Clemente XI lo declaró como una “fiesta para guardar”.

La Iglesia Católica defendió el precepto de que “Dios” eligió a María desde antes de que naciera, para ser ella la elegida como madre de Cristo. Se le recibió en este planeta y ella fue preparada de manera especial, pues se depositó en ella la gracia de nacer sin pecado. Todo en ella siempre fue puro hasta el último momento, a diferencia del resto del mundo que nace con tendencia al pecado por ser descendiente de Adán y Eva, pecado que puede limpiarse con el bautismo.

“Sin duda es una de las celebraciones que marcan el preámbulo de las fiestas de navidad. La celebración a la Inmaculada Concepción de María, aquí en México se celebra con una misa, además de un novenario, la importancia radica en que fue la madre del salvador, quien permaneció virgen y sin ningún pecado desde su nacimiento hasta su muerte. En España tiene otro significado pues fue ella quien salvó a un ejercito español cuando estaban en guerra, por eso es muy importante para ellos”, dijo Víctor Diaz Mendoza, sacerdote de la Catedral de Veracruz.

La Inmaculada Concepción es celebrada en América Latina, pero es mayor la celebración en España. Foto: Carlos Ramírez.

“Dentro de las oraciones más importantes tenemos el Ave María, la cual menciona la importancia que Dios le da a la mujer más importante de la humanidad. Se recuerda también a la hora de hacer el Rosario, entonces se podría decir que la Virgen María es uno de los cimientos importantes dentro de la iglesia católica”, dijo Diaz Mendoza.

La doctrina reafirma, en su oración del Ave María y con la expresión “llena de gracia”, que la madre de Jesús no fue víctima de ese pecado original: “Ave maria, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus”. Se utilizan muchos nombres para conmemorar el día de la Inmaculada Concepción, sobre todo en América Latina.

Se hacen muchos cultos a ella, como en Argentina, donde se celebra un novenario en honor a la “Señora del Balle”, patrona de Catamarca. En Chile, se sube al Santuario de la Inmaculada Concepción del Cerro San Cristóbal.  En Nicaragua a Ella se le conoce como “La Purísima”, en Paraguay es la “Virgen de Caacupé”, en México es la “Inmaculada Concepción de María” y en Colombia se celebra la fiesta del “Día de las Velitas” como vigilia de la celebración de la Virgen.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)