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¿Cuál es la historia detrás de los famosos karaokes?

Tener una voz no tan buena es parte de la diversión. 

Pasar el rato en familia o con amigos, conviviendo de manera divertida, y más si hay canto, es una excelente opción para muchos.

Gracias a un invento japonés que terminó como un negocio de enorme magnitud, nació el “karaoke”. El significado es “kara” (vacío) y “okesutora” (orquesta), para traducirse como “orquesta vacía”. Es una invención reciente, a diferencia de otras maneras para entretenerse como la radio, e impacta no solo en el país de su procedencia — Japón— sino en todo el mundo. Hoy en día está al alcance de todos, y más gracias al Internet.

Una invención fantástica que sigue vigente hasta el día de hoy

En la década de 1950, un presentador de TV norteamericano llamado Mitch Miller tenía el programa “Sing along with Mitch” (Canta con Mitch). Abrió paso a una manera no vista antes para divertirse durante horas. Tenía una orquesta que tocaba canciones populares del momento, mientras que en la pantalla podían distinguirse las letras. Un puntito blanco saltaba encima de ellas mientras se desfilaban, para indicar el tiempo, que seguía a la par con el ritmo de la melodía. Los televidentes podían experimentar la vivencia de cantar en sus casas. Era el hit del momento, pues todo el mundo veía el programa.

En México la renta de una máquina Karaoke oscila entre los 500 y 600 pesos por día. (Foto de Carlos Ramírez)

Al otro lado del mundo, Daisuke Inoue, un joven japonés, se convirtió en un importante empresario en 1969. Inventó la primera máquina de karaoke con cintas de música y autorradio, un amplificador y una máquina expendedora de monedas. Permitía que cualquier persona cantara en vivo una pista grabada de la canción que quisiera. Su idea cobró popularidad y se expandió por todo el país nipón. De esta manera, también se regó por el mundo rápidamente. Desafortunadamente, él nunca patentó su invención y no recibió retribución económica.

Conforme pasó tiempo, la tecnología fue perfeccionando el primer sistema propuesto por Inoue. En 1970, se crearon las mini-gramolas, pequeñas gramolas con micrófono que eran portables. Su fin era entretener y permitir cantar por horas, hasta que dos años después otra revolución tecnológica patentada por Nippon Columbia llegó a eliminar las pistas de voz de las grabaciones para que los cantantes pudieran interpretar con su propia voz. Así se potenció el fenómeno del karaoke, con una comercialización muy grande por parte de empresas como Columbia, Toshiba y Polydor.

Los karaokes de estas empresas llegaron a los hogares para la década de 1980, aunque también empezaron a ponerse de moda las “salas de karaoke”. Aquí, se sustituía el espacio en casa para que la gente encontrara un mejor equipamiento y condiciones sonoras. Llegó a establecerse como una nueva variante comercial en la década de 1990, con los “centros nocturnos de entretenimiento de karaoke”, que ofrecían no una, sino varias salas en un mismo espacio.

El karaoke en la actualidad

Para el siglo XXI, el éxito que tuvieron programas televisivos musicales como Glee promovió que mucha gente cantara, lo que encaminó a esta industria a elevar sus cualidades competitivas al nivel comercial. Además, en Internet hay muchísimas opciones de plataformas que ofrecen videos para cantar karaoke.

“El karaoke es una dinámica divertida para amenizar una reunión o fiesta. Muchas veces la gente quiere cantar, pero no lo hace por pena; es ahí cuando muchas veces los invitados alientan a la persona a cantar y hasta luego se llevan sorpresas por la buena voz que tienen algunos. También hay otros que no cantan tan bien, pero es ahí donde comienza lo divertido, pues la gente hace bromas y esto puede ser por horas”, dijo Gabriel Aguilar Mata, dueño de máquinas de karaoke. “La gente renta sus karaokes para fiestas de cumpleaños o en temporada decembrina para divertirse en la cena de Navidad Año Nuevo, que es cuando más demanda tengo, pues las máquinas se llegan a rentar en su totalidad. Es bonito ayudar a la gente a que se diviertan y tengan buenos recuerdos familiares”, dijo Aguilar Mata.

Para 2004, Inoue fue reconocido por su ingenioso invento y se le otorgó el premio “Ig Nobel”—parodia del Premio Nobel para inventos que hacen reír o pasarla bien. Fue en agradecimiento por su contribución al mundo. Estos premios se realizan año con año en el mes de octubre, cuando se reconocen a diez científicos y sus colaboraciones.

(Editado por Melanie Slone y Mario Vázquez)