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¿Por qué los mexicanos acostumbran a comer recalentado en diciembre?

La fiesta se alarga, pero cuidado con las bacterias. 

La fiesta sigue… y sigue.

Podría decirse que en la post-celebración de fechas importantes como la Navidad y el año nuevo, los mexicanos acostumbran a continuar la fiesta entre la familia, pues desean seguir compartiendo gratos momentos de unión y diversión. Para un recalentado exitoso, deben tomarse ciertas medidas con toda la comida que sobró, para que esta no se descomponga.

 

 

¿Cuáles son las medidas para conservar el alimento en condiciones óptimas?

Es de suma importancia conservar los recipientes en el congelador, para que la comida pueda consumirse días después de haberse preparado, lo que evita que se propaguen bacterias y que la comida se eche a perder. Estas medidas evitan enfermedades intestinales e intoxicaciones por bacterias. La regla es que las bacterias se reproducen aproximadamente cada 15 minutos a temperatura ambiente.

La carne congelada tiene menos probabilidad de adquirir bacterias o de permitir su reproducción, pero si solo se refrigera. Si se extrae y luego se mantiene a temperatura ambiente, hay mayor rango de posibilidad de que se reproduzcan. Así, puede que se descomponga.

¿Por qué se acostumbra a comer “recalentado” después de las Fiestas Navideñas?

Es una tradición familiar que no se planea. Se entiende como una extensión del festejo decembrino. Fomenta la unión, la alegría y la convivencia familiar. Se tiene la idea de que la comida adquiere un sabor más concentrado—propio de las bacterias como proceso natural—, pero con el cuidado requerido se disfruta de una manera sana.

Los mexicanos suelen comprar o cocinar, al grado que toda la comida termina deslumbrando a las familias. Entre los platillos importantes están los clásicos pavos con relleno, la pierna de cerdo, los romeritos, las tortitas de camarón o bacalao, el lomo, la ensalada rusa con pollo, la zanahoria, chícharos con mayonesa, ensalada de manzana o frutas, ponche, bebidas alcohólicas y refrescos, entre otros.

“Por lo regular después de los festejos de Navidad o año nuevo, hacemos el recalentado en la tarde, sobre todo porque agarramos la jarra [tomar en exceso] y estamos dormidos toda la mañana todos los primos, tíos y a veces el abuelo. Entre mi mamá y mis tías recalientan toda la cena; hacen un caldo de camarón o pozole bien picoso para todos los que amanecieron crudos, pues esto los ayudará a que los dolores sean menos”, dijo Manuel Araujo Aguilar, miembro de una familia mexicana extensa.

El recalentado debe guardarse en congelación, con el propósito de evitar que los alimentos se descompongan. (Foto de Carlos Ramírez.)

“Lo mejor es que cuando estamos comiendo, comienzan a platicar todas las cosas divertidas que se hicieron durante la cena de Navidad o año nuevo y comienzan las risas o bromas; son momentos muy chuscos que por lo regular nunca se olvidan”, dijo Araujo Aguilar.

El 24 de diciembre se disfruta al máximo con toda la familia. El brindis puede tener muchas opciones, como cerveza, vino o sidra. Todo puede acabar en fiestas monumentales. Los recalentados son la excusa perfecta para continuar la fiesta al día siguiente, reunirse de nuevo y bajar la cruda, y dar un toque más casual a una reunión que suele ser casi siempre de gala. Es una convivencia que no se relaciona directamente con la religiosidad, pero que trae muchos momentos gratos en familia y amigos—una tradición que se conserva año tras año.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)