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El origen del vallenato, el género colombiano por excelencia

La tradición musical, reconocida como patrimonio cultural, nació en tierra de piratas. 

En Colombia, un país que cuenta con estilos como la salsa, el porro y la cumbia, el espíritu que tanto baila también ofrece el vallenato como género musical por excelencia.

Se trata de una expresión artística originaria de los colombianos, y no se encuentra en ningún otro país. En su origen, el aporte que tuvieron las culturas indígenas y negras creó una combinación que atrae por la fusión de instrumentos locales y extranjeros y que culmina en un tipo de música totalmente reconocible. Se interpreta de manera tradicional con el acordeón diatónico, la guacharaca, la caja vallenata y la guitarra.

¿Cuál es la historia del Vallenato?

Se cuenta que nació en La Guajira, Cesar, Córdoba, Valledupar y otros municipios de esta región, en el Caribe de Colombia. A finales del siglo XIX, el género se presentó como parte del folclor colombiano y se le llamó “vallenato”, por ser oriundo del Valle de Upar—luego Valledupar—, el cual está a la orilla del río Guatapurí, costa de leyendas y mitos, donde hay muchas historias de piratas, guerras, fantasmas y hombres que se transforman en animales.

Hay una historia de un legendario, el padre del vallenato de nombre Francisco el Hombre, quien se enfrentó con Satanás y le ganó al entonar una versión del Credo al revés. El escritor premiado con el Nobel, Gabriel García Márquez, fue amigo del cantante de vallenato Rafael Escalona, cantautor y un gran exponente del género. Conoció toda la costa al recopilar anécdotas y terminó impregnando en sus letras su estilo de vida a mediados del siglo XX.

“Esto se gestó desde el mismo mestizaje, pero tuvo su punto crucial con la llegada del primer acordeón a Colombia. Casi 200 años se necesitaron para que se pudiera gestar el movimiento que hoy es el vallenato. Recordemos que hablamos de una música popular que tiene origen en la costa norte de nuestro país, y se le llama así por la ciudad donde inicia que es Valledupar o Valle de Upar”, dijo Julio Oñate, investigador cultural colombiano.

El vallenato se hizo muy popular en el país después de que personalidades como el presidente López Michelsen y Consuelo Araujo ayudaran a fundar en Escalona el Festival de la Leyenda Vallenata, donde se premia al mejor cantante de manera anual. Su vida fue llevada a una serie biográfica en 1991, donde Carlos Vive interpretó al protagonista, reviviendo el género después de haber sacado varios álbumes en la misma época.

Después de que Rafael Escalona se volvió referente, otros artistas como Alejo Durán, Leandro Díaz, Lorenzo Morales y Emiliano Zuleta compartieron el reflector público con Escalona. Durán, conocido como el Negro Alejo, fue Rey Vallenato en 1968, en la primera edición del Festival Vallenato. Se le conocieron varias composiciones, como “Alicia adorada” y “La cachucha bacana”, mientras que Leandro Díaz compuso las canciones “Matilde Lina” y “La diosa coronada”.

Tras la época del vallenato, surgieron versiones del género, que terminaron en una variación conocida como la “nueva ola”, donde se conoció el vallenato comercial y romántico. El 29 de noviembre de 2013, el vallenato tradicional se declaró como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación por el Consejo Nacional de Patrimonio del Ministerio de Cultura.

El vallenato se hizo muy popular en el país después de que personalidades como el presidente López Michelsen y Consuelo Araujo ayudaran a fundar en Escalona el Festival de la Leyenda Vallenata, donde se premia al mejor cantante de manera anual. (Foto de MusicFox/Unsplash)

“La realidad es que el acordeón en muchos sentidos desplazó a la guitarra e hizo que en medio de la sierra muchos hombres que no sabían leer ni escribir le sacaran palabras, nostalgia, alegría y lágrimas sublimes a un instrumento a través de sus notas y no debemos olvidar que hoy en día el vallenato traspasa fronteras; dejó de ser música del litoral colombiano para trascender en el mundo”, dijo Oñate.

El 1 de diciembre de 2015, se incluyó en la lista de “Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”, de la UNESCO. Se ha hecho una gran industria alrededor de esta expresión musical y artística, comercializando el ritmo, pero los colombianos continúan disfrutando de esta herencia cultural, al encontrar su música en casi todos los rincones de la nación. Es sinónimo total de Colombia y es reconocida de manera internacional.

Por: Vanessa Sam y Christian Valera Rebolledo.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)