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¿Qué es un ‘norte’? Acerca de un término local que causa mucha curiosidad

Los vientos tienen características que la gente confunde en su lenguaje popular. 

En la costa de la parte sur de la República Mexicana, en la zona del Golfo de México, la gente llama “norte” a las fuertes rachas de viento. Los eventos meteorológicos pueden ir acompañados de este tipo de inclemencias, las cuales muchas veces causan severos daños a la gente o infraestructuras. Es común escuchar la terminología local en zonas costeras y montañas, particularmente del estado de Veracruz.

¿Qué son los “nortes” y cómo se forman?

Son vientos locales, muchas veces de rachas bajas, aunque otras superan los 60 km/h. Estos eventos climatológicos son frecuentes en épocas de “frentes fríos”, los cuales afectan los estados costeros mexicanos—desde el norte de Tamaulipas hasta la península del Yucatán. En otras zonas, como el Istmo de Tehuantepec en el estado de Oaxaca, se les conoce como “Tehuantepecanos”, otro tipo de viento fuerte que puede extenderse debido al efecto “venturi”. Las montañas de Oaxaca bloquean el flujo del viento por orografía, uno de tantos factores que contribuyen a acelerar o detener los vientos.

 

“La palabra ‘norte’ se usa mucho en el estado de Veracruz para hacer referencia de los fuertes vientos que se generan debido a los diversos factores del clima, precipitaciones que se forman en la atmósfera ocasionando las rachas de aire, sean moderados o intensos”, dijo Isidro Cano Luna, meteorólogo y presentador del clima.

Son fenómenos naturales de una dimensión “pequeña”, donde el aire se levanta y avanza por unos cientos de kilómetros. Pueden tener un ciclo de vida de unas horas hasta unos días. Hay varios tipos—algunos fríos, cálidos, húmedos y secos—según la zona en la cual se generen. Cuando las condiciones atmosféricas se dan más fuertes, pueden derivar en huracanes, intensificándose más allá de los 100 km/h.

Para entender mejor lo que son los “nortes”, es preciso definir lo que es la “presión atmosférica” y el “viento”. Estos conceptos son fundamentales en el estudio y análisis de la atmósfera, ya que son responsables de transportar la temperatura, la humedad, la velocidad y demás, así como sus variables, para repercutir en el cambio constante de los estados del tiempo. Con respecto a la presión atmosférica, es la fuerza por unidad de área que ejerce una columna atmosférica—el peso que ejerce el aire sobre la superficie terrestre. Dependerá de si nos encontramos al norte o al sur. La presión disminuye con la altura, así que es diferente la experiencia a la orilla del mar que en una montaña.

La presión de la atmósfera puede medirse con barómetros, instrumentos que miden las unidades milibares (mb), o hectopascales (Hpa). Las variaciones en la temperatura causan variaciones en la presión de aire. Estas diferencias crean la “fuerza del gradiente de presión”, causando que el aire fluya desde presiones altas hacia abajo, lo que ocasiona los vientos, los cuales se traducen en movimiento del aire.

Los “nortes” sostienen vientos por encima de los 100 km/h. (Foto de Carlos Ramírez)

“La forma coloquial del veracruzano llama ‘norte’ a las inclemencias donde tenga que ver el frío, lluvia y aire, pero es risorio porque muchas veces no es así y la gente tiene ideas equivocadas; por eso es importante hacer notar las diferencias de estos eventos climatológicos”, dijo Cano Luna.

La intensidad de los vientos está determinada por el “gradiente de presión”, lo cual permite la identificación de las zonas donde las isobaras—líneas de presión—se acrecientan o van cambiando. Si las isobaras se encontraran alejadas unas de otras, el gradiente de presión sería menor y la velocidad del viento disminuiría. Pueden hacer que la intensidad con la que fluye el aire se incremente, un proceso natural que puede pasar en cualquier lugar del mundo.

Se considera que un viento es moderado cuando sus ráfagas son de menos de 20 k/h, mientras que los más alarmantes se llaman intensos y superan los 117 km/h. En el Caribe, en época de verano, puede observarse un fenómeno llamado “jet de bajo nivel del Caribe” (CLLJ), una clara ejemplificación de cómo el viento puede ser tan intenso, modificándose y distribuyéndose a través de las precipitaciones.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)