Así son las peregrinaciones a la Villa de Guadalupe en México

La fe de los mexicanos resalta con la celebración del 12 de diciembre. 

La patrona de México tiene su día especial.

Esta fecha es muy importante para la mayoría de los mexicanos—el 12 de diciembre, cuando se celebra a La Virgen de Guadalupe. La Basílica donde descansa su imagen está ubicada al pie del Cerro del Tepeyac, en la Delegación Gustavo A. Madero de la Ciudad de México. Este templo católico es uno de los centros religiosos más visitados del planeta, después de la Basílica de San Pedro, en Roma, Italia. Recibe al año aproximadamente 40 millones de feligreses nacionales e internacionales, los cuales además de ir a visitarla, van para conocer la belleza arquitectónica del templo o a peregrinar.

Se cuenta que la Virgen de Guadalupe se le apareció a un humilde campesino de nombre “Juan Diego”, para pedirle que se levantara una iglesia en su honor.

La construcción de la Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe fue para un aforo máximo de 10,000 personas. Se realizó para que los fieles pudieran profesar su fe al interior y admirar desde cualquier punto su preciosa imagen.

Es el mayor referente religioso del país, pues los mexicanos gozan de compartir entre ellos su devoción a la “Morenita del Tepeyac”, madre del creador. Cabe señalar que tuvo que hacerse una segunda basílica, ya que la original quedaba chica y tenía problemas en sus cimientos que lo llevaban a hundirse. José Luis Benlliure, Pedro Ramírez Vázquez, Alejandro Schoenhofer, Fray Gabriel Chávez de la Mora y Javier García Lascuráin fueron los encargados de construir la nueva basílica, que se inauguró el 12 de diciembre de 1976.

Virgen de Guadalupe (U.S. Public domain)

Un pueblo que peregrina hasta la Villa de Guadalupe

Desde el México prehispánico, los indígenas asistían al Cerro del Tepeyac para adorar a Tonantzin (palabra náhuatl que significa “nuestra madre venerada”). Una década después de la llegada de los españoles al continente, se dice que la madre de Dios apareció en tres ocasiones ante Juan Diego, y que pidió que se le conociera como la Virgen de Guadalupe.  

La fusión de ambas culturas terminó por crear un legado mayor, pues hasta la fecha a ella se le conoce como la Virgen de Tonantzin. En el siglo XVIII, se le edificaron varios monumentos a lo largo de la Nueva España, y el culto se convirtió en la principal imagen de protección.   

Cada año, entre el 10 y 12 de octubre, se inician numerosas peregrinaciones que provienen de todo México, y todo el año se hacen largas caminatas hasta la Villa de Guadalupe.

 

Hubo una variedad de ceremonias en su honor, así como misas, rezos y rosarios que podían durar días enteros, además de sacrificios como recorrer varios caminos sin importar si se comía, se dormía o se salía lastimado. Al momento de la Independencia de México, la Virgen de Guadalupe se convirtió en el símbolo más tradicional, para enaltecer la fe de un país libre y nuevo. Se creó una “Orden Imperial de Guadalupe”.

Años más tarde, en 1857, se hizo una vía que llevaba hasta la Villa de Guadalupe en ferrocarril. Todos los viajeros podían abordar este medio de transporte innovador y conocer el santuario con mayor accesibilidad. Al mismo tiempo, se incrementó el comercio e intercambio cultural en la localidad.

Gracias al expresidente de México, Benito Juárez, se declaró el 12 de diciembre como fiesta nacional, orgullo de toda la población mexicana. El antiguo templo sufría mucha inestabilidad en su estructura y subsuelo, pero se le dio mantenimiento hasta el siglo XX. Participaron varios personajes mexicanos que ayudaron a que este haya podido conocerse como el glorioso templo que es. El expresidente Miguel Alemán dio pauta para que se modernizara su calzada, para facilitar el camino de los peregrinos, mientras que en 1954, Pedro Infante hizo un maratón dedicado a la Virgen de Guadalupe que se televisó durante más de treinta horas sin interrupción.

Los visitantes miran la imagen de la Virgen de Guadalupe mientras están parados en una pasarela en movimiento en la Basílica de Guadalupe el 28 de julio de 2002 en la Ciudad de México. (Foto de Joe Raedle/Getty Images)

“Nosotros esperamos con mucha alegría y devoción la fecha de la Virgen de Guadalupe para poder visitarla; nosotros hacemos nuestra peregrinación en el mes de octubre, esto con el fin de no ir en diciembre, ya que son fechas donde la basílica está rebasada en su capacidad para recibir visitantes. Por eso preferimos viajar antes y somo alrededor de 40 miembros del grupo de oración de la iglesia San José Obrero. Esta peregrinación la hacemos con el fin de agradecer a la Virgen la oportunidad de volverla a ver cada año, pues ya se volvió una promesa para el grupo el ir a visitarla”, dijo Estela Mendiola Zarate, miembro del grupo de oración San José Obrero.

“Hay ocasiones que se nos juntan otros grupos de oración de otras ciudades como Xalapa y Córdoba, haciendo el peregrinar más grande, pero siempre nos encomendamos a Nuestra Señora de Guadalupe, para viajar con bien y regresar de la misma manera a nuestros hogares una vez que ya la fuimos a visitar”, dijo Mendiola Zarate.

La gente puede entrar de rodillas al atrio, pues se cree que de esta manera se obtiene la intercesión divina al mortificar la carne. Se cree que así se purifica todo pecado, lo que hace aún más interesante la entrega de un pueblo que se destaca por sus creencias y tradiciones.

 

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)