Las flores de terciopelo tienen su curiosa historia

En México resaltan usos y significados medicinales y religiosos. 

Su color llamativo e intenso las hace hermosas a simple vista, y pueden verse casi en cualquier época del año. Hablamos de la flor de terciopelo (Celosia Argentea Cristata), la cual se asemeja a la tela de terciopelo por la suavidad de sus pétalos de color morado. De la familia Amaranthaceae, es una planta herbácea y anual que mide entre 40 y 60 centímetros; hay alrededor de cincuenta especies del género. Es una flor que, junto con la de cempasúchil, es comestible y se da en todo el mundo.

Cuando más pueden verse en los mercados es para el “Día de Muertos” en México; en colores morados se usan para adornar tumbas y ofrendas. Los locatarios de los mercados afirman que las más solicitadas para ofrendar son la flor de terciopelo, la nube, el cempasúchil y alhelí.

Se les conoce también como moco de pavo, cresta de gallo, celosía o mano de león. Se tiene la idea que se originaron en Asia y en las regiones africanas más tropicales. Ahora se cosechan en Atlixco, Puebla; y Toluca.

La Flor de Terciopelo es muy característica en la celebración del Día de Muertos en México. (Foto: Carlos Ramírez)

¿Cuál es la historia detrás de la flor de terciopelo?

En África es considerada una flor con sabor único, lo cual lo hace un manjar en esa región. Nigeria la conoce como “soko yokoto”, que significa “haz a tu marido gordo y feliz”. Además de África, también se come en Asia y Sudamérica.

En otros países del mundo tiene otros nombres, como cockscomb, Chinese woodflower, crested celosia y foxtail amaranth, por mencionar algunos. Se cultiva a nivel internacional por sus propiedades nutritivas, y su cosecha se da de septiembre a diciembre. En la herbolaria medicinal, sirve como astringente, antibacteriano y depurativa y se usa para enfermedades como la fiebre, dolor de cabeza, diarrea, disentería, hemorroides, herpes y úlceras, entre otras.

Al ser una flor con muchas propiedades, se cultiva con mucha regularidad. Algunas personas dicen que es deliciosa y que se antoja, ya que, a simple vista, sus tallos carnosos, hojas verdes y crestas de colores como rojo, rosa o amarillo la hacen deseable.

De 2014 a 2015, bajó su cosecha, pero el Estado de México decidió que se cultivara en Guerrero, Puebla y Morelos. El manojo de la flor de terciopelo varía entre los sesenta y setenta pesos, aunque en esta temporada bajó su precio causa la temporada de pandemia por el Covid-19.

“Mi venta de moco de pavo o flor de terciopelo era buena antes de la pandemia, yo surto de flor a mercados de la Ciudad de México y aquí en el puerto de Veracruz, pues mucha gente la busca para adornar sus altares de Día de Muertos o para decorar las tumbas en estas fechas. Su costo es bastante accesible, por lo cual mucha gente la ocupa, pero desconozco si se pueda comer o no, la gente no la ocupa así”, dijo Isidoro Reyes Juárez, productor de Flor de Terciopelo.

“Desafortunadamente este año fue diferente, la producción se tuvo que malvender o casi regalar, ya que por la pandemia, no se pudo comercializar como otros años, ya que los panteones no abrieron y solo la gente puso esta flor en sus altares. Fue un mal año para nosotros los productores, esperemos que el próximo año esto cambie”, dijo Reyes Juárez.

En la gastronomía de México se utiliza la flor de cempasúchil para hacer algunas recetas, pero no hay platillos que incluyan flor de terciopelo, aunque por su gran contenido nutrimental, no sería extraño que después se conociera alguna preparación gastronómica.

Esta flor, un regalo visual para todo el mundo, en México es convertida en símbolo de patria, costumbres y tradiciones.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)