Roberto Junco, el Arqueólogo Mexicano que Busca Tesoros Bajo el Agua

¿Qué secretos ha desenterrado de las profundidades del mar?

Roberto Junco fue un niño que pasó su infancia perfilando sus intereses de identidad apuntando siempre hacia el mar. Con su padre compartió el gusto por bucear, y su mamá lo regañaba por cavar hoyos en el jardín. Pero, eso fue el preámbulo a lo que él quería dedicar su vida: encontrar tesoros escondidos en las profundidades de los océanos.

Investigador mexicano, subdirector de arqueología subacuática del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, Junco, de 45 años de edad ha sido partícipe de expediciones importantes con hallazgos de alto nivel en el continente americano. (Foto de Yannis Papanastasopoulos/Unsplash)

Investigador mexicano, subdirector de arqueología subacuática del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, Junco, de 45 años de edad ha sido partícipe de expediciones importantes con hallazgos de alto nivel en el continente americano.

¿Qué secretos ha desenterrado de las profundidades del mar?

Circa 1530, conquistador español de México Hernando Cortez (1485-1547) en batalla. (Foto de Hulton Archive/Getty Images)

A Junco lo motiva encontrar los barcos que Hernán Cortés hundió en Veracruz en 1519. El conquistador deseaba evitar salir de México y así poder proclamar la conquista del imperio azteca. El impulso y pasión de Roberto, lo llevaron a dar con tres anclas que al parecer coinciden con el tiempo del sumergimiento de los navíos. A pesar de ser tachado de loco, Junco lo logró.

En 2015, él y su capacitado equipo encontraron hundido un tesoro de oro y esmeraldas de 300 años de antigüedad en la costa de Yucatán.

También recientemente descubrió en el estado de Quintana Roo una minería de ocre en cuevas inundadas durante más de 7000 años. A ese proyecto lo llamaron “Hoyo Negro” y ahí encontraron esqueletos humanos anteriores a los mayas y olmecas.

Además hallaron los restos humanos adolescentes más antiguos de América (de unos 12 o 13 mil años). Este descubrimiento representa el eslabón que faltaba para confirmar la relación entre los primeros pobladores de América y los grupos indígenas contemporáneos en el continente.

También el equipo de especialistas encontró apilamientos de piedra en forma piramidal, algo que está vinculado a la minería de ocre, que fue explotada en  grandes cantidades en un periodo antiguo de México.

Estos hallazgos alimentan a su niño interior. Porque la sensación de satisfacción que siente al compartir con el mundo sus descubrimientos lo inyectan de ganas de continuar armando las piezas del rompecabezas de la historia en América.

¿Cuál es la próxima aventura de este arqueólogo?

Las áreas de interés e investigación de Junco son muy variadas. Hace poco descubrió un barco relacionado con la Revolución Mexicana que naufragó. Se le conoce como el “Cañonero Tampico” que fue hundido en una batalla en el Pacífico. Este tipo de descubrimientos lo hacen verse cara a cara con la historia del mundo. Le gusta ir por los océanos conectando los puntos del pasado.

Los retos a los que se han enfrentado Junco y su equipo de embarcación ha sido sobrellevar las altas y bajas temperaturas en el mar, además de la poca financiación hacia sus proyectos. Pero es un riesgo que están dispuestos a correr mientras puedan ser los primeros “cazatesoros” en dar con las respuestas que todo el mundo busca. Para Roberto Junco la arqueología y sus misiones develan lo pequeño que es el mundo y cómo toda la humanidad ha estado conectada a través de los siglos por pequeñas piezas clave.

(Traducido y editado por Gabriela Olmos. Adaptado al español por Rafael Prieto)