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Las Mentiras de la Independencia de México de las que Nadie Quiere Hablar

Algunas sorpresas en los hechos.

Cada año los días 15 y 16 de septiembre los mexicanos celebran su Independencia con la recreación popularmente denominada El Grito. En esta celebración, el presidente o la máxima autoridad política del lugar, grita los nombres de los héroes de la Independencia como si estuviera dando una lista nominal. Los mexicanos responden alegremente a cada nombre, con un “¡Viva!” y luego el presidente toca una campana.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, pronuncia un discurso mientras da el grito de independencia anual desde el balcón del Palacio Nacional para dar inicio a las celebraciones del Día de la Independencia el 15 de septiembre de 2020 en la Ciudad de México, México. (Foto de Hector Vivas/Getty Images)

Se ha establecido que este ritual reproduce el llamado de armas del sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla en 1810. Los mexicanos dan por hecho que este acto histórico marcó el comienzo de la lucha por la Independencia, que terminó en 1821. Para otros no corresponde a lo ocurrido en esa fecha.

La verdadera historia detrás de la celebración de Independencia en México

La noche del 15 de septiembre de 1810, fue un sábado más en el territorio que más tarde se convirtió en México. A las 11 de la noche todo parecía normal, los ciudadanos y el mismo virrey dormían bajo la calma habitual. Solo un pequeño grupo se reunió con el sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla en Dolores, actual estado de Guanajuato. Hidalgo y Costilla hizo resonar la campana, pero no para llamar a todos a combatir por su libertad. Él solo estaba llamando a misa temprano en la mañana del domingo 16 de septiembre. Así fue como varios del poblado se reunieron para escuchar y compartir las plegarias, como se hacía regularmente.

 

En ese espacio, el cura le pidió a todos los reunidos que buscaran armas con qué defenderse, entre éstas palos, machetes, piedras. Esto ocasionó una revuelta que duró diez meses (de 1810 a 1811), en la tierra entre Querétaro, Guadalajara y los límites de la Ciudad de México. Hidalgo pasó a ser sinónimo de rebeldía y simpatizó con los independentistas. Por desgracia, los que encabezaron este movimiento fueron tomados y privados de su libertad, fusilados y decapitados. Sus cabezas se exhibieron en cada esquina delante del edificio de la Alhóndiga de Granaditas, en la ciudad de Guanajuato.

La verdadera Independencia llegó diez años después. En 1821, sin violencia de tiros, apedreamientos ni sangre, el acuerdo entre el virrey Juan O’Donojú y los representantes del ejército insurgente, celebraron una negociación en la que prevaleció el espíritu del diálogo y apretones de mano. El abrazo de Acatempan entre Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide (rebelde que fue enviado vencer a Guerrero) fue el que terminó una larga época de poca participación, oportunidades y opiniones ciudadanas.

Entonces… ¿De dónde sale la fiesta que los mexicanos celebran?

Porfirio Díaz, presidente de México por 31 años, fue un militar recordado por su campaña política, su mano dura y los culturales y tecnológicas en el país durante el tiempo que se conoce ahora como el Porfiriato. Cumplía años el 15 de septiembre, así que por 30 años, se hacía una enorme recepción por la noche en el Palacio Nacional donde se reunía la aristocracia y gente “de sociedad” de alto nivel económico. La gente se reunía en el Zócalo de la capital del país, la plaza principal, y hacían honor al cumpleaños del presidente, cenaban juntos y el pueblo podía disfrutar de los fuegos artificiales.

Aunque las celebraciones en 2020 son un poco diferentes, cada año el presidente marca el “Grito de Dolores” en conmemoración de la llamada a las armas de 1810 realizada por el sacerdote Miguel Hidalgo con la que inició la lucha por la independencia de España finalmente lograda en 1821. (Foto de Héctor Vivas / Getty Images)

Fue así como los años siguientes, Porfirio Díaz salía para ser admirado por el pueblo mexicano. En 1896, Díaz pidió llevar la campana de la iglesia de Dolores y sonada por Hidalgo. Fue instalada sobre el balcón central del Palacio Nacional y ese mismo año como anécdota tuvo la idea de sonarla en su cumpleaños, pero no hubo un discurso o grito de por medio. Nada que se recuerde o se haya documentado.

Fue hasta que Venustiano Carranza, durante la Revolución Mexicana, hizo la simbólica tocada de campana y el pasado de lista a cada uno de los héroes “que nos dieron la patria”. A través de los años se transformó la historia de una fecha que los mexicanos “no olvidan”.

(Traducido y editado por Gabriela Olmos. Adaptado al español por Rafael Prieto)