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La Leyenda del Conejo y Otros Mitos Alrededor de la Luna

El rostro de la luna descrito en los mitos antiguos.

La humanidad se ha sentido atraída con el cielo, buscándole formas a las nubes, siendo cegada por la potencia del sol y en las noches sumergida en la tranquilidad de la oscuridad, del brillo potente de las estrellas y el abrazo quieto de la Luna.

Sabemos que la Luna cambia de forma a lo largo de su ciclo, pero ¿alguna vez se ha encontrado un pequeño animal que se refleja en ella? La leyenda azteca cuenta que ese animal es un conejo y detrás de este hay una gran historia.

Se dice que Quetzalcóatl quería conocer la tierra que más tarde se convirtió México, así que, a pesar de ser dios, bajó en forma de hombre al mundo. Al llegar se maravilló ante todo lo que encontró; caminó por horas para conocer de cerca la naturaleza y la belleza que lo rodeaba.

Detalle de figuras en el Templo de Quetzalcoatl cerca de la Ciudad de México, México. (Foto de Harvey Meston/Getty Images)

Al caer la noche ya estaba exhausto, comenzó a sentir hambre cuando la Luna y las estrellas estaban en su máximo esplendor, así que decidió buscar algo que pudiera comer, pero no hubo nada a su alrededor, hasta que dio con un conejo que comía zacate (hierba).

 

Quetzalcóatl le pregunto qué era eso y en repuesta este le ofreció lo que comia humildemente, pero le respondió que no podía comerlo y que podría morir de hambre. El conejo se ofreció en sacrificio para saciar el hambre del dios y que pudiera continuar con su travesía.

El dios agradecido y honrado ante la valentía del conejo, lo acarició y luego levantó al conejo al cielo estampando su silueta en la Luna para siempre, para que la gente recordara la grandeza de su corazón. Esa es la razón, según los aztecas, por la que se ve al conejo en la Luna.

Otras historias culturales que hacen honor a la Luna alrededor del mundo

Los mayas asocian la Luna con la fertilidad, encarnada en la diosa Ixchel. Se cuenta que “Knich Ahau” se convirtió en jaguar para escapar sin ser reconocida por el dios del Sol.  Ella estaba enamorada de él pero, no era correspondida.

Cuando ella lo perseguía por el cielo, el clima de la Tierra cambió, teniendo tormentas y sequías que arrasaban con los cultivos. Esto cambió cuando ella tejió una hermosa tela con la que capturó a Knich Ahau y se hicieron amantes, pero la relación era complicada al grado en que ella decidió dejarlo y escapar.

Historias fascinantes como estas existen desde hace muchos siglos. En la mitología griega, se cuenta que la diosa Selene, o Luna, en la mitología romana, conduce al astro a través del cielo, usando una carroza que era tirada por dos hermosos caballos. Ella solo se aparecía por la noche y con el primer sol porque el dios del Sol sigue el mismo camino.

Detalle de Selene de un sarcófago romano. (Dominio publico).

Las regiones de Alaska y Groenlandia comparten el mito de Anningan, el dios de la Luna. Annigan tomó por la fuerza a su herman, la diosa del Sol. Todos los días él la persigue, pero ella huye. El Sol y la Luna aparecen y desaparecen en el cielo porque Anningan corre sin éxito detrás de la diosa. Cuando tiene hambre, se va a cazar, come y recupera fuerzas para seguir persiguiéndola día tras día.

La Luna y la noche se relacionan con lo místico, la magia, el romance, la seducción y hasta los sueños y las pesadillas.

(Traducido y editado por Gabriela Olmos. Adaptado al español por Rafael Prieto)