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El Mapa Vinland, la Ruta Que Habrían Seguido los Vikingos a América

Hace 55 años, investigadores lanzaron el Mapa de Vinland, que contradice la idea que Colón haya descubierto el continente.

El mapa de Vinland demuestra que Cristóbal Colón no descubrió las Américas y que un grupo de vikingos llegó a las costas orientales del continente y había fundado una colonia hacia aproximadamente cinco siglos. Vinland fue el nombre dado a esta parte del mundo por sus viñedos densos.

Durante un tiempo, las sagas de Vinland fueron las únicas fuentes de información sobre esta región. Sin embargo, los arqueólogos descubrieron algunas casas abandonadas y casi destruidas en la costa atlántica en 1960, sirviendo como evidencia de la exploración nórdica precolombina. Años más tarde, el mapa de Vinland solidificó estas teorías.

El descubrimiento del mapa de Vinland

En la década de los cincuenta, un misterioso mapa del siglo 15 causó controversia dentro comunidad científica europea. Este describía con precisión a Groenlandia como parte de Terranova y Labrador.

El mapa de Vinland es supuestamente un Mappa Mundi del siglo XV, rediseñado a partir de un original del siglo XIII. Dibujado con tinta negra sobre piel de animal, si es auténtico, el mapa es la primera representación conocida de la costa de América del Norte, creada antes del viaje de Colón en 1492. (Dominio publico).

El origen de esta cartografía indicaría que la cultura nórdica llegó antes que los españoles a un Nuevo Mundo. Esta teoría fue entonces objeto de debate académico. Por lo tanto, su autenticidad necesitaba ser probada.

El marchante londinense Irving Davis desenterró el mapa. Se lo compró a un comerciante italiano de antigüedades y se lo ofreció al departamento de arqueología del Museo Británico. A partir de ahí, la investigación y el análisis no se detuvieron.

Los curadores del Museo Británico no lo creyeron auténtico, dado que no existían documentos históricos ni había indicios del mapa, tampoco se podía relacionar con ninguna referencia académica. Por lo que Davis terminó vendiéndolo a Laurence C. Witten II, un coleccionista estadounidense, quien vio en el mapa varias evidencias de autenticidad: el tipo de pergamino especial hecho con materiales medievales, exactitud en los tipos de cartografías del siglo 15, caligrafía de la época.

Habría sido difícil para un falsificador tener tantas habilidades y conocimientos. Además, los investigadores no eran conscientes de la existencia de este mapa, por lo que no podría haber sido fácil conseguir grandes sumas de dinero para obtenerlo. Aun así, muchos seguían dudando del mapa.

Luego investigadores descubrieron que formaba parte de un volumen medieval denominado “La Relación Tártara”. Sin embargo, los agujeros de gusano que compartían como una característica, no coincidían. Si el mapa formase de “La relación tártara”, los agujeros habrían coincidido. Pero no lo hacían.

Hasta 1958, Tom Marston, experto en documentos medievales en la Universidad de Yale y amigo de Davis, le llamó una noche para contarle que había descubierto un manuscrito inédito: “Speculum Historiae”, dos copias de los tomos 21 al 24, historia global por Vincent de Beuvais. El coleccionista por fin pudo conectar los puntos: las réplicas fueron elaboradas en el siglo 15, las marcas de los agujeros sí coincidían con las del “Speculum”.

De hecho, después entendieron que tanto el “Speculum” como “La Relación Tártara” formaban parte de un mismo tomo. El mapa era original. Sus réplicas datan del siglo 15.

Un exalumno de la Universidad de Yale, Paul Mellon, adquirió el mapa. Aceptó donarlo a la universidad si los expertos podían autenticarlo. Durante años, se llevó a cabo un proceso de investigación secreto, y sólo un grupo de eruditos pudieron ver el mapa. Finalmente, el 11 de octubre de 1965, los investigadores publicaron un análisis en profundidad de 300 páginas del mapa de Vinland.

(Traducido y editado por Gabriela Olmos. Adaptado al español por Rafael Prieto.)