El culto a la Santa Muerte es común en México

Todo tiene un precio.

El culto a la Santa Muerte es común en México. Esta práctica consiste en pedirle a la santísima muerte que cumpla nuestros deseos con una condición y al hacerlo, puede cobrarse esos favores. Los que la practican lo saben y aún con ello, su adoración es devota, porque ella “nunca les falla”, según los adoradores. El pasado que envuelve la creencia de “la niña blanca” es evidencia de las antiguas prácticas religiosas en México.

En el barrio de Tepito, en la Ciudad de México, se encuentra un gran altar para todos los devotos de la santísima. Los asistentes al altar causan polémica ante la sociedad y son criticados por poner en práctica sus creencias. En 1795, en un poblado del centro de México los indígenas adoraban a un esqueleto, coinciden investigadores.

Esta práctica fue secreta casi por dos siglos y este culto tomó fuerza de manera pública a partir del Siglo 20, sobre todo en zonas en donde era muy evidente la violencia y la falta de recursos.

Una figura de “Santo Muerte” saluda a los visitantes del mercado central de Acapulco. (Foto de John Moore/Getty Images)

Hay más de cinco millones de adoradores por el mundo y todos comparten la creencia de ser fieles a ella ante un altar y ofrecer obsequios (desde veladoras, flores, botellas de tequila, dulces, entre otras cosas) y en silencio comparten sus plegarias para “agradecer por su benevolencia y prometer amor y devoción total”.

¿La muerte cumple peticiones y “cobra favores”?

Adorar a la muerte, ofrecerle tributos, obsequios y oraciones se relaciona con bajos recursos o en el otro extremo, con el narcotráfico, porque la muerte ayudaría a las personas a salir de la pobreza, pero el costo de este favor sería condenar a sus familiares, llevándolos por caminos en los que muy posiblemente se expondrían al peligro de salir de sus casas y tal vez nunca regresar.

Con todo esto los devotos no perciben esto como peligroso, al contrario, “son agradecidos con lo que les da y saben que todo tiene un precio”.

El culto a la Santo Muerte, condenado oficialmente por la Iglesia Católica, ha crecido en los últimos años, especialmente en las clases bajas y el mundo criminal de México. (Foto de John Moore/Getty Images)

Se ha hecho popular el ver en las casas de las personas a la santísima en figuras de tamaños diversos o también en tatuajes que pueden abarcar gran cantidad de espacio en los cuerpos de sus creyentes. Esto es tomado como una advertencia visual para los que no son creyentes fanáticos, decidiendo pasar de largo si ven a alguien con estos guiños criticándolos y comparándolos con sus propias creencias.

A pesar de las críticas, las adoradoras expresan “sentir una profunda conexión y agradecimiento”, refiriéndose a la santa muerte como su “madre, amiga o compañera de vida, porque ella ha estado presente en momentos de crisis”.

Según ellos, “cuando la han necesitado y le rezan han podido salir adelante, debido a sus oraciones”. En retribución y gratitud, los adoradores ofrecen sus cuerpos y sus corazones para llevarla siempre, en forma de cadena, de imagen, tatuaje, figura, en sus ropas, en sus automóviles y por donde vayan.

Lo hacen para recordarse a sí mismos que “fue real lo vivido y transmitir el mensaje a otros de confiar plenamente en ella, pues serán escuchados mientras crean en ella y no la nieguen. Ella estará con ellos para protegerles”.

(Traducido y editado por Mario Vázquez. Adaptación al español por Rafael Prieto.)