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Educación Remota en América Latina

Un tercio de la población de América Latina no tiene conexión a internet, pero la región está enseñando en línea.

A pesar de que el COVID-19 obligó al 95% de la población más joven a suspender clases presenciales, las comunidades han tenido que adaptar las formas de educación a un método virtual en América Latina.

Las autoridades educativas latinoamericanas declararon el cierre parcial o total de escuelas y cambiaron a la educación remota. Pero el acceso a internet no es una realidad para todos.

Bolivia experimentó el mayor número de deserciones escolares en los niveles de primaria, media y secundaria entre el final del período 2019-2020 y el comienzo de los años escolares 2020-2021. (stock, Ivan Aleksic/Unsplash)

Según la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) en 2019, sólo el 66,7 por ciento de los habitantes de la región tenían conexión a internet.

Las Naciones Unidas estiman que el 80% de los chilenos pueden acceder a la web, mientras que sólo el 25% de los nicaragüenses tienen conexión a internet.f

En cuanto al Estado Plurinacional de Bolivia, la CEPAL estima que el 90% de las viviendas rurales no tienen conexión a internet.

El 2 de agosto, el Ministerio de Educación, Deportes y Cultura de Bolivia dijo que “dado el lamentable retraso tecnológico resultante de las últimas décadas”, el gobierno dedicará los próximos meses a ampliar la red de fibra óptica, la señal satelital y el servicio de internet en el país.

También proporcionará equipos tecnológicos y firmará acuerdos entre los gobiernos nacionales, departamentales y municipales para garantizar el acceso a internet.

Bolivia experimentó el mayor número de deserciones escolares en los niveles de primaria, media  y secundaria entre el final del período 2019-2020 y el comienzo de los años escolares 2020-2021.

Internet es uno de los servicios más caros de Bolivia, y muchos niños dejaron de asistir a clases desde que comenzó la pandemia.

Las familias de bajos ingresos en México también experimentan desafíos. Para la educación primaria, el gobierno lanzó el programa Aprende en Casa. El Ministro de Educación de México, Esteban Moctezuma Barragán, informó el 25 de septiembre que este programa atiende a más de 12 millones de estudiantes en todo el país a través de cable, televisión pública, radio, internet y otros recursos.

Sin embargo, los estudiantes todavía tienen que enviar evidencia a los maestros y coordinadores escolares de su trabajo. Los maestros calificarán todo el material entregado. Aquellos que tienen una conexión a Internet pueden reforzar los temas vistos a través de sesiones en línea que cubren los bimestres.

Si se tiene la fortuna de contar con las herramientas necesarias, así sea solo una televisión o un celular, puede decirse que, como sociedad, se está viviendo una de las mejores épocas para el estudio. Se tiene al alcance una gran cantidad de información, recursos tanto impresos como digitales, y están a un solo clic de nosotros. No obstante, las inequidades podrían expandirse durante este período, ya que no todos tienen acceso a internet, televisión o teléfonos celulares.

¿Cómo afectará la educación remota en el futuro?

Considerando que los niños dependen de intermediarios para ayudarles a conectarse con sus maestros, el año escolar actual podría ser uno de los más críticos. El compromiso de los padres y tutores familiares marcará la diferencia en el proceso de aprendizaje. También ayudará a construir lazos más fuertes y duraderos.

La educación remota es una modalidad que vino para quedarse. Esta impondrá diferentes formas de participar, disciplinar y obedecer a medida que los maestros, estudiantes y empleados del sector educativo se adapten a la nueva normalidad. Sin embargo, la educación seguirá siendo una parte fundamental de la sociedad.

El cambio que se está produciendo este año parece enorme en la historia de la humanidad. Las pandemias llegan sin aviso y retando y moviendo a la gente de sus zonas de confort. La educación latinoamericana está pasando por este proceso a medida que los países se adaptan para sobrevivir.

(Traducido y editado por Gabriela Olmos. Adaptado al español por Rafael Prieto.)