La Historia del “Hombre Más Solitario del Mundo” Que Vive en Medio del Amazonas

¿Qué está haciendo Brasil para proteger a sus nativos?

Conocido como “el Indio del Agujero”, este hombre habita en la selva del Amazonas y es el último sobreviviente de una tribu que fue atacada en 1995. Se estima que tiene 50 años de edad. Nadie ha podido contactarlo personalmente pero desde lejos es cuidado por el gobierno brasileño. Las autoridades hacen esto debido a que los indígenas tienen derecho sobre sus tierras.

Los investigadores lo consideran como un hombre “no contactado”, dado que su única comunicación fue solamente con los suyos hasta que estos fueron masacrados por un grupo de granjeros. Se tiene poca evidencia de su vida. Entre lo que se conoce es una foto borrosa y un video cortando un árbol con un hacha.

Los árboles de la selva amazónica se encuentran sobre un asentamiento solitario visto desde un barco de transporte en la Amazonía brasileña desde Maues hasta Manaus en el estado de Amazonas, Brasil. (Foto de Mario Tama/Getty Images)

¿Quién es este hombre y cuál es su importancia en Brasil?

La FUNAI (Fundación Nacional del Indio) es el órgano del Gobierno de Brasil, que establece y desarrolla políticas que cuidan y preservan los derechos de los pueblos indígenas que viven aislados. Estas comunidades nativas están en peligro por la actividad de diferentes sectores industriales como la minería, ganadería y mataderos que explotan tierras y recursos naturales de los cuales viven y se alimentan.

La FUNAI ha estado monitoreando a este hombre, que se presume ha vivido 22 años en completa soledad y aislamiento, desde la década de los noventa. Las pruebas de su supervivencia son de extrema ayuda para la renovación de una orden de restricción para evitar que se invada y se ponga en peligro el área en que habita, Rondonia, Brasil.

La primera evidencia apareció en el documental brasileño “Corumbiara”, de 1998. Desde ese momento, activistas manifestaron que se alegraban de ver la buena condición física de la que gozaba el hombre. Su tribu sufrió enormes bajas durante las décadas de los setenta y ochenta, a causa de la demanda de aumento en peticiones de tierras con fines comerciales. Muchos comerciantes, entre ellos madereros y agricultores continúan peleando para ocupar el territorio.

Sin la prueba de este hombre que vive en la selva, la FUNAI no puede reclamar un aumento a su presupuesto, pues la institución ha experimentado serios recortes. En contraste, el Congreso brasileño le ha estado dando prioridad a los agronegocios.

El video tiene connotaciones políticas y mediáticas para hacer conciencia en la sociedad del país. Además, exponer que el caso de este hombre es especial, pero no es el único en las tierras brasileñas. Se han dado a conocer pueblos indígenas no contactados, gracias a documentalistas que han captado evidencia con fotografía aérea.

Con el video que fue tomado en 2018, se ha comprendido que este hombre logró adaptarse a la soledad, pero no permite que nadie se le acerque y en las pocas ocasiones que se intentó establecer comunicación con él, atacó a los agentes gubernamentales. Se concluye que su reacción fue una respuesta a un episodio traumático que vivió. No confía en nadie, por lo que los encargados de cuidarlo lo hacen desde lejos, asegurando que su hábitat se mantenga en condiciones para que pueda vivir tranquilo.

La selva del Amazonas es la más poblada por tribus no contactadas en todo el planeta. Estas personas están acostumbradas a vivir así, por lo que se consideraría perjudicial tratar de arrastrarlos a otra forma de coexistir. Además, significaría arriesgarlos a contraer enfermedades a las que no han estado expuestos.

Aunque, la medicina moderna podría curar algunas de las enfermedades comunes, existe el riesgo que sus sistemas inmunológicos sean débiles ante los virus. Saber que este hombre sigue con vida es suficiente, por ahora, para que la FUNAI continúe con su trabajo y le pueda brindar a él y a más indígenas, una vida plena y digna.

(Traducido y editado por Mario Vázquez. Adaptado al español por Rafael Prieto.)